En virtud del incremento de los índices de mortalidad por causa del cáncer, accidentes cerebro vasculares, diábetes, ataques cardíacos e insuficiencia renal, cada vez se hace necesario establecer una dieta diaria que incluya carbohidratos, proteínas, frutas y hortalizas, grasas, lácteos, fibra y, especialmente, mucha agua. Vigilar lo que comemos y llevar una alimentación balanceada nos convertirá en personas más saludables. Comer sano y realizar deportes, al menos tres veces por semana, te permitirá vivir más años y con menos enfermedades [VIDEO].

En una alimentación equilibrada se estima que los lípidos otorgan al cuerpo humano del 30 al 35% de las calorías, proporción que no alcanza la mayoría de los habitantes del tercer mundo.

Por su parte, los glúcidos son para el hombre los principales alimentos 'combustibles'.

Los alimentos constructores proporcionan alrededor de la mitad de los lípidos alimenticios, grasas de constitución y una pequeña cantidad de glúcidos (lactosa de la leche). Las frutas y vegetales también aportan glúcidos. Pero los alimentos más energéticos son las fuentes de almidón y azúcares.

Conocer lo que comes y aprender sobre alimentación, te ayudará a elegir en el supermercado aquellos alimentos que constituyen la mejor opción para tu familia. Los alimentos que debes evitar comprar y tener en tu despensa son el azúcar blanca refinada, las carnes de cerdo, la manteca, las bebidas alcohólicas, los refrescos azucarados y la mayonesa. Prepara para tu familia comidas saludables en los desayunos, almuerzos y cenas; a la hora de preparar la lonchera para llevar al colegio o a la oficina recuerda incluir las frutas de temporada, por su frescura y altos aportes nutritivos.

Los médicos nutricionistas afirman que para evitar la aparición de cáncer, las personas deben comer diariamente una ración de vegetales verdes por sus altas propiedades anti-cancerígenas. Ingiere diariamente una ensalada de lechuga, repollo, pepino, coliflor, brócoli, vainitas, calabacín o cualquier otro vegetal verde disponible en tu país. [VIDEO]

¿Cómo se elabora la mantequilla?

La mantequilla se obtiene a partir de la nata de leche. Después de la pasteurización y de una maduración destinada a desarrollar el sabor, tiene lugar el batido y la centrifugación que provoca la aglomeración de los glóbulos grasos - que nadan en un líquido - el suero de la leche. La mantequilla de granja representa, al menos, un 5% del mercado. Fabricada en la granja, a partir de la nata, posee cualidades bacteriológicas y gustativas muy irregulares, su conservación es breve: dos o tres días. Mientras la mantequilla lechera se fabrica en lecherías industriales, a partir de cremas sin seleccionar, crudas o pasteurizadas.

Su calidad, tanto en el plano del sabor como de higiene, también es muy irregular. Su conservación, por tanto, es bastante breve: cuatro a cinco días.

Valor nutritivo, digestibilidad y consumo de la mantequilla

La mantequilla es una emulsión, contiene 82% de los lípidos (738 kcal por 100 gramos). Los 18% restantes son compuestos de agua. Es rica en vitamina A, pero pobre en ácidos grasos esenciales. Cruda o apenas fundida, la mantequilla se digiere bien; pero la cocción la hace perder una gran parte de su aporte vitamínico.

La 'cocina con mantequilla' considerada como altamente gastronómica no es aconsejable, porque conduce a un consumo demasiado elevado. Pero, con la ayuda de las advertencias de los nutricionistas, hoy en día la mantequilla se contraindica o se recomienda individualmente. Eventualmente se puede prescindir de la mantequilla, a condición de consumir otras fuentes de vitamina A, tales como: hígado, yema de huevo y alimentos grasos dietéticos de reducido contenido de lípidos. Salvo regímenes particulares, la mantequilla no es absolutamente indispensable. Se estima que entre 10 a 20 gramos - es decir una cucharadita - es la cantidad óptima diaria para un adulto.