Maltratado, seco o cuidado, opaco o brillante, atractivo o despeinado, el cabello, por su aspecto, más que por la manera de peinarlo, descubre el carácter de las personas y refleja los problemas de Salud. Conocerlo bien, para vivir bien con él, es también aprender a vivir mejor con nosotros mismos y con nuestros allegados. Las uñas, los vellos y el cabello son anexos de la piel [VIDEO].

El cabello aparece hacia el tercer mes de vida fetal, pero el cabello del recién nacido no tiene exactamente la misma estructura que la del adulto.

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Todos los cuidados capilares se deben orientar hacia el mantenimiento de su integridad. De lo contrario, se altera la cohesión interna del cabello. Por frotamiento, los cabellos se cargan de electricidad estática negativa, lo cual explica su atracción por sustancias de carga positiva.

Esta propiedad, junto con la viscosidad del cebo que los cubre es una de las razones que los hace ensuciar, atrayendo hacia su superficie diversos gérmenes y contaminantes. Esta es una reacción que se debe tener en cuenta en el momento de su cuidado.

¿Qué daña tu cabellera?

Los cabellos son flexibles y extensibles, muy resistentes, pero también vulnerables. Reaccionan a la humedad relativa del aire y al contacto con el agua, a los desórdenes internos, tales como: desequilibrios alimenticios, regímenes pobres en proteínas animales, dietas rigurosas para adelgazar, desequilibrios hormonales, infecciones, intervenciones quirúrgicas y choques afectivos. Las agresiones externas que pueden deteriorarlo son: malos cuidados, productos mal escogidos, peinados ‘traumatizantes’, así como ciertos tratamientos médicos, tales como remedios para cortar el hambre, antidepresivos, antimicóticos y rayos X.

El crecimiento promedio del cabello es de 0,3 mm diarios, el equivalente a 1 cm por mes - por lo general - es más rápido en las mujeres que en los hombres. Los cabellos experimentan un ritmo de crecimiento más veloz entre los 50 y 70 años. Sin embargo, la velocidad de crecimiento varía según los individuos. Los rasgos hereditarios inciden en el ritmo de crecimiento, en algunos más cortos y en otros más largos. La aparición de cabello disminuye con la edad. Algunas caídas excesivas se atribuyen al parto o a infecciones e intervenciones quirúrgicas, las cuales son temporales y reversibles. Otras requieren tratamientos capilares o restauración.

El verano y el cabello

Cuando llega la época de playas y piscinas, muchas chicas exponen su cabellera al sol, a los químicos del cloro o las sales marinas que afectan no solo la textura, sino también el color, especialmente si usas tintes. Por eso los peluqueros y estilistas aconsejan evitar la exposición excesiva al sol, utilizando sombrero y pañuelos.

La playa puede deshidratar la hebra de tu cabello, mientras que la piscina, además, puede tornar un tono rubio a un color verdoso; esto ocurre por los químicos [VIDEO] y el impacto del sol. Si se vuele gris o verdoso, lávalo con un champú clarificante o purificador, el cual removerá todo residuo de químico y eliminará esos tonos indeseados.

Los tonos rojizos

El cabello rojo es el más difícil de mantener, requiere cuidados especiales y tiempo, pues este color se pierde fácilmente. Es importante que laves el cabello con productos para cabello teñido y prestes especial atención en los días que vas a la playa o a la alberca, pues al estar mojados tanto rato sigue botando su color. Lo más recomendable es aplicar un tratamiento hidratante especial para cabellos rojos, sin amoníaco, ni peróxido, ni ningún tipo de activador. Estos tratamientos ayudan a refrescar las tonalidades rojizas, las cuales actualmente están muy de moda.