Los #Niños recién nacidos tienen, por lo general, una talla de unos 50 centímetros, un peso promedio de 3,5 kilogramos y un cerebro de 300 a 350 gramos, sin embargo, durante los siguientes 12 meses experimentan un crecimiento acelerado. A los seis meses, el bebé habrá duplicado su peso de nacimiento y seis meses más tarde lo habrá multiplicado por tres, mientras su estatura aumentará la mitad. También habrá aprendido a sentarse, con frecuencia a caminar y adquirirá algunos reflejos, un mini vocabulario, actitudes y disciplinas.

El bebé, ese pequeño ser orgullo de sus padres, está lejos de ser ‘maduro’, al nacer solo puede tomar líquidos y su digestión será más o menos completa hasta el quinto mes.

Las posibilidades de digestión y de asimilación son restringidas en los recién nacidos y el sistema enzimático todavía no es completo.

El sistema inmunitario de los bebés es insuficiente para enfrentar la existencia de virus e infecciones en el medio ambiente, solamente comenzará a fabricar anticuerpos, muy lentamente hacia el final del tercer mes. Las necesidades de alimentación de los recién nacidos se deben cubrir dentro de las posibilidades digestivas, con elementos nutritivos perfectamente asimilables y que no tengan el riesgo de provocar problemas. Este alimento insustituible es la leche materna.

¿Qué contiene la leche de la madre?

En todos los mamíferos la leche materna es muy variable en su composición y se adapta notablemente a las necesidades de los pequeños. La leche de vaca contiene alrededor de dos veces más de proteínas y dos veces menos de glúcidos que la leche de la mujer, además sus proteínas son de una naturaleza diferente.

Por su parte, la leche materna está constituida por proteínas solubles llamadas albúminas, contiene una pequeña cantidad de diversos azúcares, reunidos bajo el nombre de ‘ginolactosa’, según H. Lestradet, autor del libro ¿Qué leche para el lactante?

La leche materna suministra a los recién nacidos las inmunoglobulinas, enzimas y sustancias muy particulares de actividad antibiótica, como la lisozima y la lactoferrina. Adicionalmente amamantar al niño es una oportunidad para establecer relaciones psico afectivas importantes. Pero esta comida tiene que ser una fiesta entre la madre y el hijo. A la menor repugnancia, o cuando ya no hay suficiente leche, es mejor dar un biberón bien preparado con tranquilidad y buen humor. No es ni un drama, ni un fracaso personal, además ya existen en el mercado [VIDEO] buenos sustitutos de la leche materna.

¿Cuánto tiempo hay que amamantar?

La duración de la lactancia materna debe ser de seis meses, mientras el niño no fabrique sus anticuerpos y, luego, sigue un período transitorio de lactancia mixta: pecho más biberón. En la práctica todo depende de las posibilidades fisiológicas y materiales. #Salud #Nutrición