Las piernas apoyadas en los estribos de la camilla te tiemblan, la doctora te explica el procedimiento a seguir, te muestra los instrumentos y pide que te relajes. Segundos después el temible "pato", como se le conoce comúnmente al espejo vaginal, empieza a hacer su trabajo, abrir las paredes. La incomodidad surge de golpe, o poco a poco si la ginecóloga es más consciente, y entonces ves en una pantalla las primeras imágenes del "nuevo mundo", mientras secretamente tu cabeza pide que terminen esos 15 minutos de "tortura".

¿Y todo para qué?

Este procedimiento no es "de a gratis", después del cáncer de mama el cáncer cérvicouterino es una de las principales causas de muerte por cáncer en la mujer, a nivel mundial.

Tan sólo en el 2014 se registraron 3, 063 casos nuevos en México. En cuanto al cáncer de ovarios, en el 2017 causo la muerte de 2 mil 105 personas de 3 mil 277 casos nuevos registrados en el país, mientras se convierte en el sexto más frecuente a nivel mundial con aproximadamente 205.000 nuevos casos al año en todo el mundo.

Estas alarmantes cifras derivan en la importancia de la cultura de prevención [VIDEO] que debe existir, visitar al ginecólogo al menos una vez al año, pasar por el incómodo ritual a cambio de una vida saludable y realizar los estudios básicos de papanicolau y Colposcopia.

¿Para qué sirven?

El Papanicolau es un examen que sirve para detectar de forma temprana algunas alteraciones en el cuello del útero que podrían convertirse en células cancerígenas. El doctor recogerá las células con un hisopo o cepillo especial dentro del cérvix.

Posteriormente serán analizadas y entregará los resultados en 1 o 3 semanas por medio del Sistema Bethesda (TBS), que los divide en 3 categorías principales: Negativo para lesión intraepitelial o malignidad; anomalías en las células epiteliales; y otras neoplasias malignas.

Por otro lado, la Colposcopia es el segundo paso después del Papanicolau, en caso de que se hayan registrado anomalías en este. El objetivo es detectar cáncer en el cuello uterino con mayor precisión, se realiza con un microscopio que permite al doctor revisar detenidamente el área y tomar material para realizar biopsias.

¿Cuáles son las medidas para antes de la visita?

Para tener resultados más precisos es necesario tomar ciertas precauciones, como: no programar una cita durante el periodo menstrual [VIDEO]; no usar tampones, copa menstrual [VIDEO], geles anticonceptivos, cremas o duchas vaginales o lubricantes al menos 3 días antes; y no tener relaciones sexuales de 2 a 3 días antes de la prueba de Papanicolau.

Se recomienda realizar esos estudios anualmente en mujeres de los 21 a los 70 años de edad, o a partir de que se ha iniciado con la vida sexual. El cáncer cérvicouterino es 90% prevenible si aún no están completamente desarrolladas las células; y la probabilidad de un tratamiento exitoso es muy alta si es detectada a tiempo.