Todas las personas deben seguir las pautas de una dieta equilibrada, entre ellos los vegetarianos, veganos, fructívoros y las personas obesas, considerando la sustitución de alimentos como una alternativa viable para la salud. Las dietas, de cualquier tipo, no deben significar daños colaterales para la salud del organismo humano, si esto ocurre significa que algo no está funcionando bien en estos regímenes alimenticios.

Las variaciones en la dieta son una realidad en la raza humana, por ejemplo, un régimen alimenticio infantil basado en leche líquida o en polvo, difiere en muchos aspectos a la de un anciano. Las pautas nutricionales estándar de un lactante no pueden cambiarse, hasta que el médico lo indique, lo cual por lo general suele ocurrir cuando el niño alcanza entre los dos o cinco años.

Muchas madres reciben orientaciones pediátricas sobre la mejor forma de realizar esta transición y diferentes rasgos individuales infantiles interfieren en estos cambios, entre ellas las alergias o la intolerancia a la lactosa. Una recomendación general se relaciona con la leche entera que deben tomar los niños menores de dos años, porque las variantes descremadas no contienen la cantidad de vitamina A necesaria para el desarrollo celular y el crecimiento.

¿Qué ocurre en la adolescencia?

Otro cambio significativo ocurre en los púberes y adolescentes, cuyos cambios hormonales exigen mayor cantidad de alimentos. En esta etapa de la vida las variaciones alimenticias son significativas, porque hay más apetito y normalmente realizan actividades deportivas. Por su parte, las personas diabéticas son un claro ejemplo de la necesidad de realizar cambios en los menús diarios, los cuales deben realizarse con orientación médica.

Algunas dietas se realizan contando las calorías, son muchas las personas que prefieren estos regímenes para perder peso, aprenden a seleccionar los alimentos y el valor calórico de cada uno de ellos y en función de estos valores diseñan menús semanales. Sin embargo, para algunas personas 1.500 calorías diarias son suficientes, pero otras necesitan al menos 3.000. Muchas dietas [VIDEO] de este estilo son exitosas, mientras otras tienen resultados desalentadores, debido a factores como el ritmo metabólico y el estado de la salud.

Adicionalmente, es necesario considerar que las mujeres necesitan menos calorías que los hombres y las personas de la tercera edad menos que los jóvenes, sin embargo todos deben comer lo suficiente como para mantener un peso sano. Los deportistas queman energía diariamente y necesitan más comidas que una persona anciana, con un estilo de vida sedentario, no obstante deben ingerir una porción equilibrada de nutrientes. Puede variar la cantidad de comida, pero es necesario mantener la misma porción de alimentos de los todos los grupos alimenticios.

Los factores climáticos como las estaciones o el tiempo también dejan su huella en el tipo de alimentación. Las personas que viven en ciudades como Maine, al norte de los Estados Unidos, sin duda requieren para sobrevivir alimentos muy distintos a los que ingieren los ciudadanos en Río de Janeiro, Brasil. Por lo tanto, hay factores que interfieren en la alimentación [VIDEO]que podemos controlar más fácilmente, mientras otros son más complejos de ajustar a una dieta equilibrada. Esta comprobado que durante el invierno, el cuerpo humano requiere más calorías (energía) que en el verano, pese a que durante las temporadas frías las personas tienen menos actividad física.