Grecia, el sur de Francia, el este de España y el sur de Italia son las regiones de las cuales proviene la llamada dieta mediterránea, cuyos índices de enfermedades originadas por una ineficiente alimentación son los más bajos del continente europeo, sus formas de comer son para muchos costumbres deliciosas, porque no sólo permite comer adecuadamente, también ayuda a compartir grandes mesas son familiares y amigos.

La dieta mediterránea es recomendada por la Organización Mundial de la Salud, OMS, ente de las Naciones Unidas, especializado en la gestión de políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial.

Los beneficios de este régimen alimenticio revelan la incidencia más baja en patologías cardíacas de toda Europa, porque incluye menos grasas saturadas de origen animal y provenientes de productos lácteos, [VIDEO]las cuales son dañinas para el cuerpo humano.

Los menús que se preparan en las localidades del mediterráneo incluyen una mayor cantidad de fibra, grasas insaturadas y son ricos en nutrientes, que garantizan protección contra las enfermedades cardíacas y de algunos tipos de cánceres. Esta cualidad culinaria es atractiva para personas de otros países, además de ofrecer a los comensales agradables sabores.

Comidas mediterráneas

Especialistas en Nutrición y dietética afirman que los ingredientes utilizados en la cocina mediterránea y sus porciones son recomendadas, porque la mitad de la ingesta calórica diaria está formada por alimentos que tienen hidratos de carbono, como los cereales, la pasta y el pan.

Las grandes cantidades de frutas y verduras aportan vitaminas y minerales que el cuerpo necesita y como proteínas saludables esta dieta incluye el pescado graso, la carne de aves y las legumbres. Otra de sus ventajas es la inclusión de grasas monoinsaturadas, especialmente representadas en el aceite de oliva [VIDEO].

Al preparar los menús mediterráneos, los nutricionistas recomiendan incluir ajos, tomates, cebollas, pimientos, pan integral, fruta, legumbres secas, frutas, carnes de aves, pescados, hierbas y especies frescas. La bebida mediterránea por excelencia es el vino tinto, por sus nutrientes y capacidad de aumentar el colesterol 'bueno'.

Entre los rasgos culturales vinculados con la alimentación es importante destacar que para las personas de estas ciudades comer es un acto social, porque la comida y el vino se comparten con la familia y amigos; además comer requiere su tiempo. Estas costumbres resultan diferentes para personas de otros países, debido a la agitada vida moderna y a la tendencia a la comida rápida.