La pregunta a la que los investigadores daneses querían responder es si la dieta puede afectar el efecto de las drogas TNF tomadas por pacientes con ENFERMEDAD inflamatoria intestinal. El análisis mostró que una dieta occidental típica , rica en carne y baja en fibra, afecta negativamente la respuesta terapéutica del anti-TNF. Un dato extremadamente importante para estos pacientes. Los resultados de la investigación se publicaron en Nutrientes, primer autor V. Andersen.

Ojo a la dieta

Entre las enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, las más comunes son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa : afectan al 1% de los occidentales y están aumentando.

Estos pacientes encuentran alivio de los medicamentos anti-TNF, aunque su mecanismo de acción todavía no se conoce por completo. También es por esta razón que, por el momento, no hay pautas sobre el comportamiento alimentario que se adoptará al tomar estos medicamentos. Sin embargo, es la primera pregunta que cada paciente le hace a su médico.

Tres investigadores daneses buscaron una respuesta a esta pregunta yendo a ver la literatura científica y clínica (investigación en pubmed). Entre los diversos estudios, se han centrado en una realizada en 56 pacientes que sufren de la enfermedad de Crohn y en la terapia anti-TNF: 32 de estos pacientes, alimentados con nutrición enteral (nutrición artificial que implica la administración de alimentos a través de las sondas gastrointestinales) tenía respondieron positivamente a la terapia (78%) mientras que los 24 restantes, que se alimentaron sin ninguna restricción, tuvieron solo un resultado parcial (67%).

Otro estudio, realizado en 295 pacientes tratados con infliximab (Remicade), un anticuerpo monoclonal anti-TNF quimérico, había llevado a las mismas conclusiones. Los pacientes con alimentación enteral controlada tuvieron una respuesta más alta a la terapia que los pacientes que se alimentaron libremente.

Muchas fibras y poca sal

Los autores daneses han intentado identificar los alimentos que deben recomendarse y los que desalientan la presencia de trastornos inflamatorios del intestino [VIDEO], especialmente si están en tratamiento con fármacos anti-TNF [VIDEO]. Si la dieta es baja en fibra o rica en sal, la sensibilidad a la colitis aumenta, por lo que es mejor aumentar la porción de fibra y reducir la sal. Las grasas saturadas en la leche interactúan con las citocinas inflamatorias (interleuquinas y TNF) y empeoran la colitis. La vitamina D también es importante, una deficiencia promueve la diarrea.

Las proteínas cárnicas pueden liberar ácidos grasos de cadena ramificada, amoníaco, fenoles y óxido nítrico, todas sustancias tóxicas para el microbioma [VIDEO]y la mucosa intestinal.

En el lado opuesto de las fibras, cereales, frutas y verduras, cuando interactúan con los microbiomas intestinales producen ácidos grasos de cadena corta (butirato, propionato y acetato), equipadas con propiedades anti-inflamatorias y regulan la expresión epigenética, gracias a la inhibición de la de algunas enzimas llamadas histonas desacetilasas (HDAC).

En cuanto a la vitamina D (hay varios), presente en algunos alimentos en forma biodisponible, tales como aceite de hígado de bacalao, salmón, arenque, huevos, hígado, carne roja y vegetales verdes, así como el efecto bien conocido en la calcificación ósea, tiene un fuerte impacto en la respuesta inmune innata y adaptativa, es decir, en la secreción de sustancias antimicrobianas en el intestino. De ahí también la respuesta terapéutica al tratamiento anti-TNF, aunque esta relación es menos evidente.

Finalmente, se deben evitar los alimentos con aditivos orgánicos añadidos como azufre y sulfato, como carnes procesadas, leche y vino, ya que liberan sulfuro de hidrógeno en el intestino. Otros elementos han surgido del estudio, pero, según los mismos autores, la relación entre la dieta y los fármacos anti-TNF merece ensayos clínicos dirigidos a llegar a un tratamiento clínico adecuado de las infecciones intestinales.