La investigación ha demostrado una comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro: la micro biota intestinal interactúa con el sistema nervioso autónomo, el sistema nervioso entérico, el sistema neuroendocrino y el sistema inmunitario. E 'nació, por estas razones, un nuevo ciencias : la neuropsiquiatría nutricional.

El objetivo es investigar la acción de los métodos nutricionales y los probióticos (microorganismos vivos destinados a proporcionar beneficios al huésped individual) en la micro biota y en los trastornos mentales.

Los investigadores del Centro de Mathison para la Investigación y Educación en Salud Mental de la Universidad de Calgary (Canadá) hablaron de ello en el Journal of Psychiatry of Neuroscience en marzo de 2017; de su análisis se desprende que la ingesta de probióticos utilizados para mejorar los síntomas de las enfermedades gastrointestinales (síndrome del intestino irritable) puede influir en el comportamiento humano.

Los consumidores de especies más probióticas [VIDEO], durante aproximadamente 3-4 semanas [VIDEO], mostraron una reactividad cognitiva reducida (menos atención) a los eventos tristes. En particular, los sujetos con Depresión mayor, que recibieron una cápsula de Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei y Bifidobacterium bifidum durante 8 semanas, mostraron una mejora significativa en el Inventario de Depresión de Beck (de prueba de evaluación de gravedad de la depresión).

Por lo tanto, los datos fomentan la experimentación y la aplicación de probióticos cada vez más específicos para mejorar las condiciones patológicas.

Depresión y micro biota

Según las estimaciones de la OMS, alrededor del 20% de la población se ve afectada por trastornos depresivos, con un porcentaje de tendencia a aumentar.

En estos pacientes se observó una alteración de la micro biota (disbiosis) en términos de reducción de farmacéuticos y Bifidobacteria, un aumento en la permeabilidad intestinal y marcadores de inflamación (citocinas y PCR).

El resultado es la liberación de toxinas bacterianas en el torrente sanguíneo y la alteración del metabolismo (depleción) de neurotransmisores como la serotonina, sintetizados tanto en el sistema nervioso central como en el tracto gastrointestinal.

Acción probiótica

Se ha descubierto que los probióticos mejoran la integridad de la barrera intestinal, disminuyen los niveles de marcadores inflamatorios y aumentan la disponibilidad de serotonina, un neurotransmisor cerebral antidepresivo.

Incluso si actúan directamente en el tracto gastrointestinal, mejoran los síntomas del sistema nervioso central asociados con la depresión y también se pueden utilizar como un nuevo tratamiento para reducir los efectos secundarios inducidos por los fármacos antidepresivos.

Estos datos se suman a las relativas a la influencia de los micro biota intestinal y los probióticos sobre la obesidad, trastornos gastrointestinales, fatiga crónica y Enfermedades inflamatorias; Tanto es así que estamos hablando de un mercado probiótico en crecimiento, con un pronóstico de casi 100 mil millones de dólares para 2020.