La conciencia, es decir, la conciencia de nosotros mismos, del entorno que nos rodea y de nuestra capacidad para interactuar con ella, para elegir juiciosamente, y no de manera instintiva, estaría guiada por una única gran neurona que envuelve el cerebro como "una corona de espinas". Esto es lo que descubrieron los científicos del Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro en Seattle en los Estados Unidos, coordinado por el Dr. Christof Koch. Con motivo de la conferencia sobre Neurociencia y Nanotecnología, organizada en Bethseda, Maryland, se ilustró un modelo 3D del cerebro de los ratones y se centró la atención principalmente en 3 neuronas.

Neuronas como plantas trepadoras de hiedra

En un estudio anterior en 2014, la Universidad George Washington había identificado e hipotetizado el asiento de la conciencia, el #claustro, en una mujer de 54 años que sufría de epilepsia.

Los estudios recientemente publicados en Natura por Koch y sus colegas no solo confirman esta hipótesis, sino que hay más. Como se muestra en el modelo 3D, obtenido fotografiando el cerebro de modificados alimentados con un medicamento que produjo verde fluorescente solo en esta área específica, en las diversas etapas de desarrollo y crecimiento (más de 10,000 fotos procesadas por un software específico), 3 son neuronas en particular, se ramifican como plantas trepadoras de hiedra, con muchos "brotes [VIDEO]" que se adhieren a las células nerviosas.

Vídeos destacados del día

Solo uno envuelve todo el cerebro apareciendo como una especie de "corona de espinas". En conjunto, las 3 neuronas representarían, por lo tanto, el claustro, un área capaz de coordinar las señales provenientes de las diversas áreas cerebrales que manejan la información sensorial y guían nuestro comportamiento.

Posibles desarrollos futuros en investigación

Los límites de la investigación son numerosos. Según la opinión de muchos científicos, la del claustro sigue siendo una hipótesis. El modelo animal [VIDEO]no puede explicar la complejidad de la conciencia humana que implica preguntas aún lejos de encontrar una respuesta, incluso si solo en un nivel biológico [VIDEO]. Pero una de las partes interesantes de la investigación es sin duda la extraordinaria posibilidad de ilustrar con técnicas innovadoras y útiles para estudios futuros, la enorme complejidad del cerebro, la forma en que se desarrolla y la búsqueda fascinante del origen de lo que pensamos, lo hacemos somos, vivimos.