Fue el Ministerio de Salud quien se lo recordó con un Twitter. A partir del próximo mes, también los centros deportivos dedicados a actividades de aficionados deben cumplir con las disposiciones de la Ley Balduzzi de 2012 o tener un desfibrilador semiautomático y personal calificado para usarlo. La única excepción para los clubes deportivos donde se realizan actividades con baja actividad física como billar, bolos, pesca, golf, vela, bolos, deportes de tiro (arco, arcilla, etc.), juegos de mesa (ajedrez, cartas, etc.).

Implica 110 mil empresas de aficionados

Están presentes en todo el territorio nacional, son los centros deportivos donde se realizan actividades de aficionados.Hasta el momento habían disfrutado de una exención a lo previsto por un decreto ministerial del 18 de marzo de 2011, y por la ley 189 de 2012, después, firmado por el entonces ministro de Salud, Renato Balduzzi, de acuerdo con el de Sport, Piero Gnudi. ¿Qué requiere esta ley?

En el caso de competiciones organizadas en la estructura, de cualquier tipo, un desfibrilador eficiente debe estar en funcionamiento en el centro y debe haber personal calificado para usarlo, así como haber seguido un curso de resucitación cardiopulmonar .

Esta es una condición sine qua non para las competiciones.La misma ley regula este asunto con respecto a los clubes deportivos profesionales, que se han tenido que adaptar inmediatamente, mientras que las empresas aficionadas han disfrutado de tres excepciones, dos en 2016 y una este año.La razón fue para los costos que se incurrirán en la capacitación de los operadores. Pero desde julio, la regla es válida para todos.

El Decreto Ministerial de 18 de marzo de 2011, antes de la ley que rige el contenido de la formación y de los sitios que deben estar equipados con desfibriladores semiautomáticos: vehículos de emergencia (118 cruces), ambulancias de entidades públicas y privadas, embarcaciones y aeronaves para el rescate de los enfermos

El decreto también pone en tela de juicio las regiones depende de ellos para organizarlas en dichas zonas de alto flujo pública (discotecas, supermercados, cines, estadios, prisiones, universidades, oficinas, etc.), sino también en zonas remotas, difícil de alcanzar para una primera intervención, como islas pequeñas o áreas de montaña.

¿Qué son los desfibriladores semiautomáticos y para qué sirven?

Son dispositivos capaces de desfibrilar las paredes musculares del corazón en sujetos que sufren un paro cardíaco debido a arritmias, fibrilación ventricular o taquicardia ventricular. Están indicados con el acrónimo DAE (desfibrilador externo automático) pero también con el acrónimo AED (del desfibrilador externo automático inglés). Como su nombre lo indica, son para uso externo en centros de salud, donde normalmente no hay un especialista, un cardiólogo, capaz de hacer un diagnóstico.

Por esta razón, estos dispositivos están equipados con sensores capaces de reconocer si el paro cardíaco se debe a las causas indicadas anteriormente y, por lo tanto, la intervención del desfibrilador puede ser efectiva.

Esta es la razón por la que los DEA, además de analizar si la desfibrilación [VIDEO]es necesaria, también determinan el nivel de energía necesario para el caso individual. El operador no puede cambiar el parámetro. El dispositivo está equipado con placas adhesivas (electrodos) que se aplican al tórax del paciente.

A través de estos, el dispositivo controla el ritmo cardíaco y prepara la descarga adecuada para el caso. Esto se activa presionando un botón, guiado por una voz guía. Después de cada descarga, el desfibrilador [VIDEO]espera dos minutos y repite el control cardíaco. Si las condiciones de arritmia persisten, se reactiva con una segunda descarga.

Un grabador interno registra todo lo que sucede, así como también graba un electrocardiograma del paciente.