La pobreza afecta el desarrollo cerebral de los niños:

un estudio de la Universidad de St. Louis mostró que los niños que viven en la pobreza tienen resultados académicos inferiores a la media. La pobreza genera alumnos que en las pruebas se clasifican en la parte inferior, que en los estudios superiores tiene deficiencias y es menos probable que se gradúen y continúen con la universidad. Las diferencias también surgen en el mundo del trabajo porque quienes provienen de un entorno pobre tienen más probabilidades de estar subempleados. Los estudios en este campo abarcan las disciplinas de la neurociencia y la sociología y han logrado demostrar las desventajas educativas y de trabajo derivadas del desarrollo en un entorno deficiente.

Las diferencias encontradas son significativas y se originan en el funcionamiento disímil de la corteza cerebral. El tamaño y la forma del cerebro del niño también son diferentes a los demás. Es preocupante admitir que la pobreza tiene una gran influencia en el desarrollo del cerebro, ya que lo priva de funciones esenciales. Los estudiosos ahora intentan descubrir qué puede amortiguar los efectos nocivos de un fondo deficiente en el cerebro y, quizás, cuál puede ser la ayuda para restablecer las condiciones de normalidad.

Los efectos negativos de la pobreza

Si crecemos en un contexto de pobreza extrema, podemos enfrentar una menor conectividad cerebral pero también un mayor riesgo de depresión . Se realizaron exámenes cerebrales con imágenes fMRI [VIDEO]de 105 sujetos de muestra con edades comprendidas entre 7 y 12 años.

El análisis de trazas destacó la correlación entre la infancia en un entorno económicamente pobre y las conexiones más débiles del hipocampo y la amígdala con la corteza frontal. Y, sobre todo, han demostrado que cuanto más grave es la situación económica, mayor es la pérdida de conexiones con la corteza. También la comunicación de las áreas cerebrales, como la circunferencia lingual, el cíngulo posterior y el putamen [VIDEO]se ven comprometidas. El grupo de investigación coordinado por el Dr. Barch y por el dr. Couch [VIDEO] también ha destacado una correlación entre los síntomas depresivos y la pobreza, señalando que, si la situación de pobreza ocurre en la edad preescolar, puede haber casos de depresión infantil, que comienza a los 9 años de edad. La dificultad de comunicarse con la corteza de las 2 estructuras cerebrales, la amígdala y el hipocampo, determina una dificultad funcional para controlar el estrés y las emociones.