De acuerdo con estudios epidemiológicos y clínicos, una de las principales razones de enfermedades cerebro-cardiovascular (hipertensión, accidente cerebrovascular, ataque cardíaco) y degenerativas crónicas(problemas renales, la osteoporosis y cánceres digestivos) es el consumo excesivo de Sal , cloruro de sodio.

Para abordar este problema

la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha fijado el objetivo de reducir la ingesta diaria de sal en un 30% para 2025, utilizando estrategias de monitoreo, vigilancia y comunicación, acuerdos con industrias alimentarias que introduzca sal en sus productos (pan, alimentos congelados y productos procesados) y la aplicación de procedimientos estándar de análisis y control.

Pero, ¿cuál ha sido el efecto de esta campaña [VIDEO]mundial hasta ahora? Investigadores de la Universidad de Sydney, Australia, hablaron sobre esto en un artículo publicado en el Journal Clinical Hypertension en abril de 2017.

En la mayoría de los países, la fuente principal de sodio en la dieta era el pan, porque la adición de sal, como en otros alimentos procesados, proporciona funciones importantes para el sabor, la conservación y la estructura de los alimentos.

Por lo tanto, se convocó a los productores de pan industrial más importantes para que acordaran la reducción del cloruro de sodio en este alimento; los primeros datos fueron alentadores, ya que, aunque se redujo el contenido de sal en un 40%, ni las expectativas del consumidor ni las ventas se modificaron significativamente.

El consumo de sal es necesario para las necesidades

Según la OMS, la sal es la fuente principal de sodio en nuestra dieta, nutriente esencial para el funcionamiento de nuestras células, el mantenimiento del volumen plasmático y la transmisión de los impulsos nerviosos; un exceso de sodio, sin embargo, tiene consecuencias negativas, como la hipertensión arterial.

La cantidad máxima recomendada de sal es de 5 gramos por día, pero se encontró que la mayoría de la población come aproximadamente el doble (de pan y productos de panadería, carnes, quesos, snacks [VIDEO], aperitivos, cubitos de sopa y salsas ya listo).

De hecho, el cloruro de sodio ya está presente en los alimentos que comemos, no sería necesario agregar más y podría ser reemplazado en parte por las especias; al mismo tiempo, se recomienda la ingesta diaria de frutas y verduras, ricas en potasio, que contrarrestan el efecto hipertensivo de la sal.

Acciones de sensibilización

En primer lugar, se ha instado a las industrias panificadoras a que reformulen sus productos para que sean más saludables. La sal empleada se ha medido en la orina de los consumidores por medio de la recolección de 24 horas, y se ha controlado la cantidad de pan vendido antes y después de la intervención de la sal con moderación.

Al mismo tiempo, se han realizado esfuerzos [VIDEO]para aumentar la conciencia del consumidor sobre el consumo interno y para elegir productos con un contenido de sal de menos de 0,3 g por 100 g (o 0,12 g de sodio).

Según los datos reportados [VIDEO]en el trabajo, países como Francia, Inglaterra, Irlanda, Finlandia y China ya han logrado una reducción significativa del consumo de sal en la población.