La revista Frontiers en Psicología revela una investigación realizada en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. 2000 padres fueron analizados y el 12.9% de las madres y 11.6 de los padres fueron diagnosticados con el síndrome de " burnout ", ataque de nervios.

Síndrome de padre perfecto como el agotamiento en el trabajo

La psicóloga Isabelle Roskam compara en todos los aspectos el agotamiento de los padres con el trabajador y subraya la frecuencia con que se producen cada vez más casos graves. Estamos acostumbrados a imaginar hombres y mujeres profesionales, completamente absorbidos por su trabajo y agobiados por tantas tareas para superar sus límites e incurrir en crisis nerviosas reales.

Una vez que esperábamos, después de un día particularmente estresante y caótico, poder regresar a casa y sumergirnos totalmente en el hogar donde puede encontrar la paz y la serenidad. Hoy el estrés y el frenesí del día han reemplazado a este maravilloso idilio.

Uno de cada diez padres sufre de agotamiento por estrés

Los padres se sienten inquietos, cansados, exhaustos, presa de un nerviosismo perenne y no pueden mejorar su estado de ánimo. Los autores del estudio explican que a partir de los años 90 el papel de los padres en la sociedad ha cambiado radicalmente: si antes podíamos dedicar parte del día al trabajo, sin descuidar a los niños, hoy la realidad ha cambiado. Hombres y mujeres, dedicados a carreras durante muchas horas al día, vuelven tarde del trabajo e intentan compensar el vacío que dejaron atrás, sin respetar sus límites psicofísicos.

Son padres impacientes, que quieren involucrarse y estar presentes en la vida de sus hijos; quieren garantizar a sus hijos toda la atención que necesitan, pero en el menor tiempo posible. La sensación de insatisfacción es preocupante perennes que habitan en hombres y mujeres arrojados de un lugar a otro y en el trabajo sienten que no son buenos padres y en el hogar piensan en los deberes del trabajo. Los padres y madres de hoy en día se esconden detrás de la seguridad de ser omnipresentes, de poder realizar todas sus tareas de manera eficiente y de garantizar resultados óptimos para cada actividad que están llamados a realizar [VIDEO]. En realidad, esta fuerza esconde monstruos terribles que deben ser revelados: las familias en las que vivimos son cada vez más inseguras, frágiles, dependientes de modelos de perfección que nunca alcanzarán. ¿Cómo podemos tener éxito en educar, en este caos [VIDEO]de frustraciones y arrepentimientos, a aquellos jóvenes que se convertirán en los padres del mañana?