Vacunas sí vacunas no, es el estribillo que rebota en estos días en la radio, la televisión y en todos los periódicos. El debate mediático tiene por tema el decreto-ley que reintroduce las vacunaciones obligatorias [VIDEO] en la escuela : los niños de 0 a 6 años que no están sujetos a las vacunas no tendrán acceso a guarderías y jardines de infantes. Las penas que enfrentan los padres morosos son muy pesadas y pueden llegar a los 7.500 euros.

El debate es sobre

Si inmunólogo Alberto Mantovani, director científico de la Humanista de Milán y profesor de patología en la ' Universidad Humanista, destacó que las vacunas son un muy buen seguro para la vida que se declara abiertamente favorable al decreto del gobierno, también levantan voces discrepantes [VIDEO].

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La ley Lorenzin sobre vacunas es para Carlo Rienzi , presidente de Codacons, claramente inconstitucional y, por lo tanto, será impugnada por la asociación para obtener su cancelación en la Consulta.

Contra los lobbies de farmacia

Además de los grupos de presión de las farmacias, la Dra. Giovanna Bardellini, vicepresidenta del Instituto de Enfermedades Crónicas de Milán, emitió un comunicado en el que recompensa su punto de vista sobre el tema. Su primera reflexión es que las vacunas pueden ser útiles, pero solo si no se administran por lluvia y por ley, sino caso por caso, después de una cuidadosa evaluación [VIDEO]clínica de cada sujeto, ya que el estado de Salud de cada uno es diferente y susceptible a las respuestas muy variada, que depende de su constitución genética, para evitar que de un posible beneficio surja un desencadenante de respuestas inmunitarias mucho peores de lo que le gustaría evitar.

La segunda reflexión es que los parlamentarios, las docenas de asociaciones, los médicos y la realidad de los padres que, sin haber oído, se han opuesto al decreto de obligatorio, tienen, sin embargo, todo el derecho / deber de hablar y ser escuchados, bajo pena la propia decadencia del concepto de democracia.

Y finalmente, Bardellini concluye con un reflejo de naturaleza moral: una vez más debemos invocar que el futuro de nuestra civilización y de nuestro país no está sujeto solo a los poderes de las finanzas y el beneficio, encarnado en este caso por el poderoso lobby [VIDEO]de las compañías farmacéuticas. Y que incluso los médicos y políticos, en ciencia y conciencia, pueden volver a pensar y actuar sobre bases científicas reales y no solo presuntas.