A medida que pasan los años la piel femenina se deteriora, debido a la deshidratación, la pérdida de elasticidad, la flacidez, la aparición de líneas de expresión y la exposición a los rayos solares, que tienden a quemarla y producir envejecimiento prematuro, especialmente en los habitantes de países con altas temperaturas durante todo el año. El uso de la parafina [VIDEO] ha dado resultados positivos en los procesos estéticos para humectar e hidratar la piel, por lo general, este producto se aplica en centros de Belleza o peluquerías, a las cuales acuden muchas mujeres interesadas en mejorar la apariencia de la piel.

Las manos cumplen un rol importante en la belleza femenina, es por ello que su cuidado y mantenimiento son necesarios.

La parafina caliente ayuda a restaurar la suavidad de las manos e inclusive puede ser aplicada en los pies. El tratamiento consiste en colocar las manos y pies en recipientes con parafina derretida a una temperatura caliente, pero que no queme. Se introducen las extremidades y se sacan varias veces, hasta que finalmente se colocan en una toalla o guantes de tela. Se deja que la parafina haga efecto durante 20 minutos y, al finalizar, tanto las manos como los pies lucirán completamente renovados.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Desde que los bebés nacen, los médicos pediatras recomiendan a los padres utilizar cremas humectantes especiales para niños, con el objetivo de evitar lesiones cutáneas, como la pañalitis. Igualmente, los pediatras recetan cremas hidratantes infantiles, que deben ser aplicadas en toda la piel de los nenés para evitar irritaciones.

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Con respecto a los niños, los especialistas aconsejan el uso diario de cremas corporales después del baño. Al llegar, a la adolescencia los problemas cutáneos se agravan por la aparición de acné en el rostro de los jóvenes, por lo cual los padres deben llevan a sus hijos al médico dermatólogo, quien le indicará el tratamiento a seguir.

Los adultos no escapan de las lesiones cutáneas, sin embargo, el uso de jabones de baño suaves, cremas hidratantes y aceites corporales deben ser utilizados diariamente y de forma permanente. Al llegar a la ancianidad, es necesario reforzar aún más la humectación e hidratación corporal, porque a esas edades la piel se torna mucho más seca.

Ayuda natural para la piel

Muchos productos naturales son ideales para cuidar la piel, son económicos y fáciles de conseguir en supermercados y tiendas de comestibles. La avena, miel y el azúcar son ideales para la elaboración de mascarillas faciales, que dejan la piel suave, brillante y elástica. Tomar jugo de zanahoria puro, durante varios días, mejora el color de la piel.

Los dermatólogos recetan a los pacientes en la consulta médica, vitaminas A y E.

La piel es una barrera eficaz contra las agresiones externas

El cuerpo humano está expuesto daños que causan agentes externos como la exposición solar, la intensidad de los rayos solares o el efecto nocivo de la sal o el cloro en playas o piscinas. Muchas veces, el agua que se utiliza para el baño diario en los hogares también es insalubre y produce lesiones cutáneas.

La piel contiene queratina, la cual es resistente a agentes químicos y melanina que es una defensa contra los rayos ultravioleta. La acidez cutánea y la flora microbiana local previenen de las agresiones de microorganismos. Sin embargo, la piel tiene muchas otras funciones. Interviene en la regulación térmica, por medio de los fenómenos circulatorios. La capa de grasa de la hipodermis es un excelente aislante contra el frío.

Por otra parte, el sudor es un medio eficaz en la lucha contra el calor y una vía de eliminación, no despreciable de elementos como el cloruro de sodio, el ácido láctico, la urea y algunas toxinas. En estado normal, la piel posee una leve facultad de hidratación en la parte exterior.

Desafortunadamente, la piel está expuesta a agresiones de diferentes orígenes, tales como cortaduras, rasguños o quemaduras. Algunos químicos y ciertos agentes corrosivos pueden atacarla y destruir la capa córnea de la piel. Los detergentes y productos demasiado alcalinos destruyen su acidez natural, en detrimento de la flora bacteriana y de la queratina.

Está comprobado que ciertos productos desinfectantes destruyen la flora microbiana [VIDEO] local y agentes externos como el sol, el viento, la sequedad o el frío dañan la piel. La falta de higiene o una higiene insuficiente impiden que ésta cumpla sus funciones con normalidad.