La fecundación es la penetración de un espermatozoide en un óvulo maduro, que haya dejado el ovario después de la ovulación. Un solo espermatozoide, el primero que llegue, penetra en el óvulo e inmediatamente después de su penetración comienza la fusión de los elementos de los dos gametos: la cabeza del espermatozoide se une con el núcleo del óvulo. Esta primera célula contiene en potencia al individuo y rápidamente se divide en dos, luego en cuatro, y así sucesivamente.

Al alojamiento del huevo fecundado en la pared uterina se le conoce con el nombre de nidación. El huevo ya fecundado ingresa al interior del endometrio, también conocido con el nombre de mucosa uterina y comienza a alimentarse a través de glándulas especiales, de allí en adelante empieza a formarse el feto, la placenta, el líquido amniótico y el cordón umbilical. La placenta es el órgano de intercambio entre la madre y el bebé, que permite los intercambios gaseosos y nutritivos.

Los elementos de poco peso molecular pueden atravesar la barrera placentaria. Por este motivo, algunas sustancias medicamentosas, los virus y ciertos parásitos como el paludismo o la toxoplasmosis pueden contaminar el feto.

El líquido amniótico está contenido en las membranas de la placenta, es un líquido transparente que asegura la hidratación del feto y protege contra los choques exteriores y las infecciones.

El líquido amniótico es expulsado por la mujer durante el parto, es decir, cuando rompe fuente.

Por otra parte, el líquido amniótico está parcialmente compuesto por células descamadas de la epidermis del feto. Los médicos gineco-obstetras suelen realizar análisis de control prenatal para evaluar el proceso del embarazo, por medio de la punción del líquido amniótico y su estudio por amniocentesis permite deducir el sexo del feto y detectar la existencia de malformaciones de origen cromosómico.

El cordón umbilical une al feto con la placenta, contiene una vena umbilical que transporta la sangre de la placenta hacia el feto y facilita los intercambios nutritivos con la sangre materna.

La duración del embarazo

El tiempo del embarazo es de 283 días en promedio, es decir 40 semanas o 9 meses. La edad del feto se calcula específicamente a partir del día en que se presume la fecundación. La desaparición del período menstrual constituye el primer signo que anuncia el embarazo.

Actualmente existen en el mercado farmacéutico numerosos métodos que sirven para verificar el embarazo, sin embargo, los médicos ginecólogos advierten que el examen sanguíneo es el más seguro.

Cuando la mujer está embarazada, al inicio de este período suelen aparecer ciertos trastornos, variables de una mujer a otra: náuseas, vómitos, oleadas de calor; todos relacionados con la inhibición hormonal progresiva del organismo.

Estos síntomas se producen generalmente hacia la 4ta semana del embarazo, despareciendo al final del tercer o cuarto mes.

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