El sistema cardiovascular tiene como función transportar la sangre hacia los órganos vitales del cuerpo humano, por medio del corazón y los vasos sanguíneos; por lo tanto se encarga de abastecer a todas las células, durante las veinticuatro horas y durante toda la vida para garantizar el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos y la circulación arterial, venosa y linfática.

El cuerpo humano necesita energía para mantener el cerebro, moverse, conservar la temperatura interna a unos 37°C, digerir los alimentos y fabricar hormonas, en fin, hacer funcionar los diferentes órganos, renovar continuamente las células, y en el niño, asegurar su crecimiento.

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La energía nutritiva y vital del organismo proviene tanto del oxígeno, como de los alimentos. Estos preciosos combustibles fisiológicos llegan a la sangre por medio de la respiración y los demás a través de la digestión; pero también hay que transportarlos hasta los órganos que los utilizan y, luego una vez quemados, evacuar sus residuos. Esta es la función del sistema cardiovascular, que incluye el corazón y los vasos.

La bomba cardíaca y los conductores vasculares deben garantizar un trabajo continuo, pues cualquier suspensión de la circulación de la sangre significaría la muerte para las células privadas de energía, muerte rápida para el cerebro y muerte, más o menos lenta, para las células de los demás órganos.

Hay que evitar cualquier “embotellamiento”, el cual solo se produce en caso de ciertas enfermedades, como por ejemplo la embolia, que ocurre cuando un coágulo obtura un vaso sanguíneo. Otra dolencia grave del sistema cardiovascular es la arterioesclerosis, la cual ocurre cuando aumenta el espesor de las paredes de los vasos sanguíneos. Estas enfermedades se pueden prevenir, casi siempre son el resultado de una dieta rica en grasas o del tabaquismo.

Para mantener una buena Salud cardiovascular es necesario tener un estilo de vida que incluya la práctica regular de ejercicios.

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Se recomienda mantener una dieta saludable, que incluya carbohidratos, proteínas, frutas y verduras; además de mucha agua y mantener un consumo moderado del alcohol.

Las dos rutas de la sangre

Existen dos grades tipos de vasos sanguíneos: las arterias que salen del corazón y las venas que regresan a él. Entre los dos se encuentra la red de los capilares, unos vasitos muy delgados que se reparten entre la circulación mayor y la menor.

Al salir del corazón, la arteria aorta está lleva de sangre, recientemente oxigenada por los pulmones.

Esta sangre penetra rápidamente en las demás arterias, ramificaciones de la aorta y llega a todos los órganos por los cuales circula, gracias a las diminutas arteriolas.

Los vasos linfáticos y sus funciones

Los vasos linfáticos son los vecinos y compañeros de los vasos sanguíneos. Desempeñan un papel vital en el transporte de las grasas, en la recuperación de los líquidos que escapan de los capilares sanguíneos y en la lucha contra las infecciones. Eventualmente los vasos linfáticos pueden servir como vías de penetración a los microbios, pero afortunadamente en el trayecto de estos vasos se encuentran los ganglios linfáticos que aseguran la “reclusión” de la infección, gracias a sus guarniciones de glóbulos blancos.

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