Las investigaciones sobre la actividad onírica se dividen en dos grandes ramas: los neurólogos tratan de esclarecer los mecanismos neurobiológicos de los sueños, mientras los psiquiatras, los psicoanalistas y los psicólogos se dedican a analizar sus significados.

En la década de los años 50, los investigadores de la Escuela de Chicago aislaron los períodos del dormir. El profesor Aserinsky logró definir su periodicidad y afirmó que “en general, nosotros soñamos cada hora y media, a razón de unos veinte minutos, es decir veinte minutos en promedio por noche, divididos en cuatro o cinco fases”.

Se ha comprobado que fisiológicamente los períodos del sueño se distinguen por una atonía postural completa, por movimientos de los ojos, de la cara, de los dedos y por una suspensión de la transpiración, especialmente en los niños, quienes sueñan mucho más que los adultos. Los sueños van acompañados de una vasodilatación general, que junto con una secreción abundante de los jugos gástricos, produce a veces en los sujetos predispuestos, la perforación de las úlceras durante la noche y estos accidentes ocurren siempre durante la fase de los sueños.

Reacciones cerebrales al dormir

El estudio de cerebro muestras que éste recibe un aflujo de sangre inhabitual, similar al de un hombre atento concentrado en alguna tarea. La temperatura del cerebro y sus reacciones se parecen a las de las fases más intensas de la vigilia. El metabolismo cerebral “se recalienta”. Todo esto ocurre cuando las personas duermen, específicamente durante la fase paradójica, en una especie de tercer estado, diferente tanto de la vigilia como del sueño lento, profundo y progresivo. Esta fase se denomina con frecuencia el “tercer estado de la vigilia”.

Investigadores analizan la interpretación de los sueños

Una vez que se supo que todo el mundo sueña, y que lo hace todas las noches, surgió la interrogante acerca de cuál sería la función exacta de esta “extraña locura”, capaz de modificar de tal forma la economía del cerebro. Muchos son los investigadores que se han dedicado a estudiar la interpretación de los sueños. El neurólogo William C. Dement aplicó un procedimiento empleado para estudiar el sueño y obtener una respuesta.

Reclutó voluntarios, les colocó electrodos en el cráneo y, en cuando comenzaban a soñar los despertaba, para saber ¿qué iba a pasar?

Otros investigadores llegaron a la conclusión que la interpretación de los sueños es útil para comprender el estado emocional de las personas. Algunos científicos consideran que los sueños contribuyen a restructurar los pensamientos, aportan señales que permiten afrontar los problemas cotidianos, además de ayudar al fortalecimiento espiritual.

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