Los problemas que con más frecuencia se encuentran los padres, desde el nacimiento del niño hasta la mitad del tercer año, tienen que ver con la dificultad para tolerar la separación. No tanto la separación real, a causa de la actividad laboral de los padres y de la colocación del niño en la cuna o corral, sino la separación afectiva, derivada de la necesidad de individualidad del pequeño.

Para las madres es penoso perder esa certidumbre de ser todo para un pequeño ser y sentir que, de alguna forma, él comienza a alejarse.

Además, como el hijo casi siempre ha sido deseado, programado, y cuando la mujer ya está segura de que no tendrá otro, ese movimiento afectivo deseable del niño viene a significar para la madre una preocupación y tristeza. Es común observar en estos casos todas aquellas molestias que indican el bloqueo de la evolución de la relación madre-hijo, tales como problemas del sueño, de apetito, sollozos o comportamientos de inquietud en el niño.

Es necesario conocer también el rol del padre, justamente con demasiada frecuencia y en las actuales formas sociales, por lo general, se involucra un poco menos emocionalmente en comparación con la madre, sea porque está ausente o porque se vuelva un poco indiferente y no asuma ningún papel educativo. Muchas veces la función paternal consiste en proveer los recursos económicos para la manutención económica del niño y, por este motivo, los niveles de apego emocional hacia el padre son diferentes.

En los casos de separación de los niños de los papás, durante algún tiempo del día, éstos pueden alterarse de acuerdo al grado de cercanía emocional que hayan desarrollado con la figura paterna.

Los padres deben ayudar a los niños a enfrentar la separación

Para los padres, la separación de los niños en la primera edad, aunque sea durante algunas horas, suele ser inquietante y la ansiedad que los pequeños muestran es perfectamente normal durante su desarrollo y crecimiento.

Son comunes las despedidas con llantos y rabietas cuando el niño ve alejarse a sus padres; sin embargo, cuando son bebés tienden a adaptarse fácilmente a las otras personas que lo cuidan, como niñeras u otros miembros de la familia.

Reacciones emocionales del niño ante la ausencia de los padres

La ansiedad de la separación en los pequeños es una situación que pasará, en muchos casos también incide la personalidad del niño, especialmente si es tímido o está sometido a otros factores que pudieran ocasionarle estrés, como una enfermedad o cualquier otra incomodidad.

Esta ansiedad normalmente la superan sin necesidad de recibir atención médica, sin embargo, cuando los padres se preocupan por la reacción del niño durante la separación, es aconsejable consultarle al pediatra sobre la mejor forma de afrontar esta etapa en la vida de los hijos.

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