Para alimentarse adecuadamente es necesario que la digestión se realice sin inconvenientes, lo cual en muchos casos excluye las comidas demasiado abundantes y también es necesario que el suministro de los platillos se realice correctamente, sin reservas o hambres innecesarias.

Usualmente, a la hora de comer, las personas olvidan una regla dietética que consiste en repartir el alimento total en varias comidas moderadas durante el día, es decir tres comidas mediadas, con dos meriendas para el mantenimiento estable de la glicemia.

Esta recomendación, por lo general, sorprende mucho a quienes tienen como hábito comer demasiado. Ingerir cuatro o cinco comidas por día, no significa comer cuatro o cinco veces más, sino dividir el total alimenticio diario en comidas más moderadas, lo cual favorecerá la digestión. Una distribución de esta naturaleza lleva a comer un poco menos, simplemente porque es una mejor garantía contra el hambre continua, que tantos candidatos tiene para el exceso de peso. Fraccionar la gran ración diaria de alimento, en varias comidas es ideal para mantener la Salud.

Las comidas moderadas en la dieta diaria

Investigaciones médicas revelan que cada comida exige un pequeño gasto energético, el cual es necesario reducirlo del aporte. Además, el organismo humano es parco por naturaleza, porque los genes han conservado este carácter arcaico, desde la época no muy lejana de las hambrunas y, espontáneamente, tiene la tendencia a almacenar más que a gastar.

Las comidas muy frecuentes, pero más ligeras, casi no permiten la constitución de reservas, especialmente en el tejido graso. Por otra parte, al no sumergirse el organismo en digestiones laboriosas, ni estar prácticamente en ayunas se conserva la buena forma.

La variedad de la alimentación

Los nutricionistas argumentan que mientras más variada es la alimentación, más oportunidades tiene de ofrecer los principios nutritivos indispensables, en buena cantidad.

Según los investigadores en salud humana, H. Dupin y C. Rouaud “a manera de ejemplo, es oportuno recordar que la carencia de vitamina PP y de un aminoácido llamado tripófano hizo estragos en España, en Italia y en sureste de Francia durante el siglo XIX, entre las poblaciones pobres que tenían el maíz como base de su alimentación.

A la ausencia de esta vitamina y de este aminoácido se le llamó pelara, la cual castigó también a otros países europeos como Rumania y Yugoslavia. Se ha comprobado que esta enfermedad desaparece al aumentar el consumo de carne y una mayor variedad de comidas. Las deficiencias de hierro, de otros minerales y algunas vitaminas suelen ocurrir en personas que, por motivos filosóficos, siguen regímenes vegetarianos o dietas únicamente conformadas por cereales.

Estos hechos nos recuerdan que una alimentación diversificada es favorable a la salud”.

Una alimentación variada puede formar parte de los hábitos alimenticios comunes en algunos países, mientras en otras naciones es un privilegio solo para algunos grupos poblacionales. En algunas regiones ésta es más accesible, gracias a la baja en los costos de producción y a la mejora de los medios de distribución de alimentos.

Aun cuando todavía no se haga un buen uso, la variedad en la alimentación es un factor favorable para el equilibrio alimentario.

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