Comprar y almacenar las frutas es una actividad que se realiza en muchos hogares, siempre se deben seguir ciertas reglas para garantizar su frescura e higiene. La mayoría de las frutas frescas se venden de acuerdo a varias categorías de calidad, tomando en cuenta aspectos como su calibre, regularidad y ausencia de daños visibles para los productores y consumidores. El valor gustativo y la madurez también son factores importantes a considerar a la hora de seleccionarlas.

Este tipo de alimento es muy demandado para la elaboración de numerosas recetas, desde los saludables jugos, ensaladas e infinidad de postres. Las elevadas ventas de frutas obligan a los productores a vigilar con especial dedicación su calidad, las más pequeñas con frecuencia son más sabrosas y siempre menos caras. En muchos países, ciertas producciones locales se dedican solo a cultivar frutas pequeñas.

El origen de las frutas también es un aspecto necesario para considerar su calidad. Las frutas que han viajado poco, generalmente, han sido cogidas en un buen grado de madurez. Algunas particularidades evidencian su frescura, por ejemplo, los bananos están maduros cuando tienen una coloración amarilla, con manchas ligeramente atigradas. Mientras, para las piñas es ideal cogerlas solo 48 horas, antes de su venta en los comercios.

La conservación varía de acuerdo al tipo de fruta

La mayoría de las frutas maduras, a excepción de las manzanas, se conservan bastante mal. Al igual que las hortalizas, se aconseja a la gente realizar compras estratégicas. Los grados de maduración son diferentes para cada tipo de fruta, después de cogidas; tal es el caso de las bananas, melones, duraznos, peras y albaricoques. Algunas frutas tienen una duración de conservación más o menos prolongada.

Las frutas agrias, manzanas, peras y bananas se conservan fuera del refrigerador en un sitio aireado y no demasiado caliente. Se recomienda colocarlos de preferencia, uno al lado del otro y no apilarlos. Las demás frutas se conservan en la bandeja de las hortalizas del refrigerador, aislando las más olorosas como las fresas y los melones. Si no han madurado totalmente, se mantienen en una envase fresco y limpio, sin amontonarlas y vigilando su evolución.

Tratamientos y contaminación de las frutas

A los cítricos y los bananos, después de la cosecha, puede aplicárseles algún tratamiento para impedir el desarrollo del moho en la superficie y el ataque de diferentes insectos. Algunos productos químicos se volatilizan superficialmente o casi siempre se evaporan, dentro de las cajas o en los empaques.

Muchos productores de frutas advierten por medio de avisos que colocan en los empaques que “las frutas no han sido tratadas después de la cosecha”, lo cual no significa que no se haya aplicado ningún tratamiento antes.

Los árboles frutales siempre han tenido diversos tratamientos destinados a impedir el ataque de los insectos y de los parásitos, que los harían no aptos para el consumo. Sin embargo, los productos de tratamientos químicos para las plantas, antes o después de las cosechas, no llegan hasta la pulpa y solo permanecen en las superficie de las frutas.

Estas frutas se pueden utilizar enteras en mermeladas, porque el calor destruye los productos de tratamiento, lo cual no quiere decir que no se deban lavar muy bien. Hay otras formas de contaminación, fuera de los productos químicos: la de las manos sucias, especialmente.

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