Más accesibles que los alimentos cárnicos, las carnes de las aves de corral constituyen un alimento con bajas cantidades de grasa, pero necesitan prepararse bien para garantizar una sana nutrición. Son más accesibles que las carnes rojas desde tiempos antiguos y se pueden obtener a partir la caza o a través de la crianza de las aves.

Muchas familias crían aves de corral en sus casas, porque crecen en poco espacio, mientras otras se dedican a la caza e inclusive las adquieren furtivamente, especialmente las aves de caza, las cuales no tienen mucha demanda y suelen ser poco conocidas en los mercados.

Algunas personas consideran que las carnes de las aves de caza son poco nutritivas.

Por lo general, al momento de cocinar las carnes blancas, muchas personas utilizan varias de sus partes para preparar sus platillos, por ejemplo, usualmente se cocinan los músculos de la gallina o del conejo. La calidad de estas carnes suele ser muy buena y tienen un aporte proteico idéntico.

La mayoría de las carnes de aves y del conejo son más magras, es decir, no contienen casi grasas (6 a 10% de lípidos), mientras la carne que producen las aves de caza suelen ser más magras; esta cualidad con frecuencia se reduce a nada, sin embargo, pueden aumentar su contenido graso solo por el modo de preparación, en recetas como el conejo encebollado o el pavo relleno.

Algunas de las carnes de aves de caza que usualmente se ingieren son: el venado, las liebres, las perdices y las palomas.

Por otra parte, factores como la variedad, el tipo de preparación, la edad y el modo de sacrificio varían de una región a otra, en relación al tratamiento y estilo de consumo de este tipo de alimento proteico.

En el caso de las aves de corral, una gran parte proviene actualmente de crías más o menos industrializadas.

Igualmente, se compra un ave viva cada vez con menos frecuencia. Muchas veces son adquiridas desplumadas, peladas y sin intestinos; pero con partes como la molleja, el hígado, el corazón, los pulmones y sin vísceras, listas para cocinar.

Industrias mejoran la calidad de la carne de aves

Con respecto a la crianza de pollos, en otras épocas corrían libremente en los gallineros de las granjas, pero su carne no siempre era blanda, debido a que su alimentación podría ser deficiente y hacía que su carne tuviera un sabor poco agradable.

Los avances industrializados permitieron mejorar la calidad de la producción de carnes blancas. Se ha superado aspectos como el mal gusto y la carne floja. Actualmente, su cría proporciona productos excelentes en varios países.

El bajo contenido de grasa en la carne de pollo

La carne del pollo es delgada y contiene 6% de lípidos aproximadamente. Se conserva de esta forma si se cocina o asa, en una parrilla.

Especialistas en nutrición recomiendan para disminuir su posible insipidez, espolvorearlo o rellenarlo con hierbas aromáticas, en lugar de sumergirlo en demasiados cuerpos grasos, como los aceites.

Un pollo siempre indica que su carne es joven y no tiene mucho sabor, mientras una gallina es siempre de edad y sólo será muy buena si se cocina por más tiempo, igualmente un gallo al vino demandará largas horas de cocción.

Muchas recetas deben vigilarse adecuadamente, para garantizar los nutrientes sanos de las carnes blancas y evitar que algunos ingredientes dificulten su proceso digestivo.

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