Las dietas balanceadas o equilibradas deben tener en cuenta siempre la inclusión de alimentos ricos en minerales, con el objetivo de lograr una adecuada nutrición y un buen metabolismo. Si los alimentos proporcionan la energía necesaria para las diferentes actividades, se debe hacer una selección de los componentes de las dietas, que responda a las posibilidades metabólicas, entre ellos: glúcidos y lípidos, porque aseguran el mantenimiento de todos los tejidos del organismo.

La conformación de una dieta sana debe tener en cuenta otras necesidades, menos evidentes que la demanda de energía. Esto es lo que ocurre con los minerales, que tienen una función esencial y múltiple: constitución de ciertos tejidos, mantenimiento del equilibrio celular, transmisión de sensaciones nerviosas y buen desarrollo de los metabolismos.

Más salud con minerales

Investigaciones en el área de la nutrición revelan que, aproximadamente son indispensables unos veinte minerales, a veces en cantidades mínimas como los oligoelementos, para asegurar un correcto suministro.

Las carencias absolutas son raras, por lo menos en los países industrializados y se deben a circunstancias patológicas, como una mala absorción o eliminación excesiva. Pero las carencias relativas de minerales, originan pequeñas molestias.

La importancia de minerales como el calcio o el hierro se conoce desde hace mucho tiempo. Otros minerales como el cloro y del sodio son vitales para la hidratación del organismo.

El magnesio y el flúor también ejercen un papel fundamental en la Salud. Igualmente es necesario considerar la función de algunos oligoelementos, ciertamente muy importantes para el organismo humano. Una alimentación variada, que asegure la satisfacción de las necesidades más conocidas, ofrece un suministro adecuado de minerales, necesario para el sano equilibrio nutricional.

El calcio y el fósforo

Son dos minerales que están íntimamente relacionados, dentro de los tejidos o mediante interrelaciones metabólicas.

El 99% del calcio y el 90% del fósforo que consumen los seres humanos se concentra en el esqueleto. De allí la importancia de consumir alimentos que contengan estos minerales.

El fosfato de calcio, que se fija en la red proteica de los huesos, asegura su rigidez. Mientras, el calcio restante se encuentra en la sangre y se conoce con el nombre de calcemia. El fósforo es un mineral que interviene en los intercambios de energía, en la actividad celular, en las síntesis de las proteínas y en el transporte de las grasas.

Alimentos como la leche y otros derivados lácteos es necesario incluirlos en las dietas, por sus valiosos aportes de calcio; al igual que los pescados en sus distintas variedades, por su alto contenido nutricional de fósforo.

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