Las dietas para la mujer embarazada deben ser muy saludables, aún cuando no supone que la futura mamá deba “comer para dos”, es decir comer mucho más de lo habitual, como se creía en épocas antiguas. Cada nacimiento venía acompañado de 2 ó 3 kilos en exceso, considerados como normales. Sin embargo, los médicos recomiendan “equilibrar la alimentación para dos”.

La necesidad calórica no aumenta, sino ligeramente 95 calorías más por día, a partir del cuarto mes.

Durante el transcurso del último trimestre del embarazo, los requerimientos calóricos ascienden a 250 calorías. Durante estos nueve meses, no es ideal iniciar un régimen de adelgazamiento, pero tampoco debe dar lugar a un aumento de peso demasiado grande. Este debe ser regular. Se consideran normales de 4 a 6 kilogramos ganados durante los primeros seis meses y de 10 a 12 kilos para todo el embarazo.

Nutrición para embarazadas

Los especialistas en nutrición señalan que la alimentación de una mujer embarazada debe incluir suficientes proteínas para la construcción de nuevos tejidos; calcio para formar un esqueleto sólido sin agotar las reservas maternas; hierro, para la conformación de los glóbulos rojos, una pequeña reserva para los primeros meses y para hacer frente a los gastos del parto.

Muchos embarazos van acompañados de una anemia más o menos marcada, que exige algún medicamento, el cual debe ser supervisado por el doctor gineco-obstetra.

También se necesita de mucha agua, a fin de permitir que los riñones cumplan correctamente su trabajo de eliminación y para luchar contra el estreñimiento.

Situaciones que la mujer embarazada debe evitar

En la mujer embarazada, los problemas digestivos no son raros y es indispensable evitar cualquier posibilidad de intoxicación. De ahí el consejo que con tanta frecuencia reciben las futuras madres, especialmente durante el último trimestre, de evitar los embutidos, los crustáceos, los mariscos y, naturalmente, todos los platillos de dudosa frescura.

Las náuseas y los vómitos son especialmente los grandes problemas de los tres primeros meses del embarazo, porque ellos representan un verdadero desagrado y un obstáculo para el equilibrio alimentario. Se aconseja comer con frecuencia y poco, pues es raro que se rechacen las comidas, es importante acudir a cada grupo de alimentos.

La repugnancia y los deseos de comer algo no están ligados a ninguna lógica y, con frecuencia, su origen es psíquico, pero las embarazadas deben acomodarse a estas situaciones.

Los alimentos que se rechazan durante el embarazo deben ser reemplazados por equivalentes y los caprichos se podrán satisfacer, en la medida en que no contradigan una alimentación equilibrada.

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