Incluir alimentos ricos en fibras en las dietas diarias ayuda a prevenir la aparición de varias enfermedades, por sus efectos positivos en el cuerpo humano, especialmente durante la digestión de los alimentos. Padecimientos como el estreñimiento, la diverticulosis cólica, los trastornos de las piernas como las várices, las hemorroides y el cáncer de colon se previenen con dietas balanceadas con fibras.

Durante la digestión, los jugos gástricos no atacan a las fibras, lo cual es una ventaja, porque al término del trayecto de los alimentos digeridos éstas se encuentran casi intactas, solo transformadas por la masticación y los movimientos del tubo digestivo; algunas de ellas ligeramente hidrolizadas por las bacterias intestinales.

Existen varios tipos de fibras, entre las cuales se encuentran la celulosa y las hemicelulosas, glúcidos de un género en particular.

Son insensibles a la acción de las enzimas digestivas, pero una pequeña parte se deteriora con las bacterias del colon. Mientras, las pectinas y otras sustancias gelificantes, que se encuentran especialmente en las frutas, sólo son atacadas por las bacterias del colon. La ligtina es una fibra particularmente dura, poco hidrófila, que atraviesa el tracto digestivo con una insensibilidad total y puede resultar irritante para el intestino.

Muchas fibras alimenticias solamente se encuentran en los vegetales, por ejemplo, los guisantes blandos contienen más fibras que el apio en rama, mucho más duro. Por otra parte, la harina completa y el salvado aportan también fibras al organismo.

Ventajas de las fibras y el agua

El proceso digestivo se beneficia al combinarse el consumo de fibras con agua, debido a sus valiosas ventajas en la digestión.

La necesidad de agua es la más imperiosa de todos los requerimientos alimenticios, un adulto debe beber 2 mil 500 ml de agua diariamente, de los cuales mil 200 debe ser bajo la forma de bebidas saludables, no alcohólicas.

La cantidad ideal de fibras

La cantidad adecuada de fibras que se debe ingerir es aquella que puede combinarse con los alimentos. Agregar afrecho, granola o salvado de trigo a los jugos de frutas y preparar hamburguesas añadiéndoles germen de trigo son algunas de las opciones.

Los cambios que se han introducido en las dietas balanceadas han favorecido el consumo de fibras en muchos países, especialmente en los industrializados. Actualmente, existe más tendencia a comer pan integral, más frutas y hortalizas y alimentos dietéticos con fibras. Sin embargo, el consumo de fibras no debe ser extremadamente alto, debido a que la aceleración del tránsito digestivo puede provocar la falta de utilización de una parte de los minerales y vitaminas suministradas por la alimentación.

Por lo tanto, es necesario siempre supervisar el correcto equilibrio en el consumo de fibras.

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