La creciente urbanización y la demanda de productos cárnicos en constante crecimiento han modificado profundamente las condiciones de cría del ganado, el cual produce las carnes rojas que muchas familias necesitan para preparar menús balanceados que garanticen la Salud. Son fuentes de proteínas, de gran valor biológico, aportan hierro y vitaminas del grupo B.

Estos cambios en los mecanismos para la producción de carnes rojas se basan en aspectos como la selección genética, la cual se obtiene en cruces para ganado vacuno y muchos industriales prefieren los animales de crecimiento rápido.

Dependiendo de las condiciones de cada región, el pastoreo en libertad se ha sustituido progresivamente por la crianza de ganado en sitios cerrados, con el objetivo de atender oportunamente la demanda de carnes rojas de los comercios y de las familias cercanas.

La necesidad de incluir recetas, a base de carnes rojas en los hogares, se debe a su alto valor proteico, sin embargo, las nuevas técnicas productivas no dejan de inquietar al consumidor, quienes usualmente están preocupados por saber si la carne que compra contiene residuos de antibióticos, de hormonas o de pesticidas utilizados en el agro.

Muchos médicos advierten continuamente a sus pacientes sobre la necesidad de vigilar la salubridad de los alimentos y, en el caso de las carnes rojas, recomiendan vigilar su frescura. Mientras, algunas industrias señalan que el empleo de aditivos en los alimentos usados para animales está estrictamente controlado, de acuerdo a las normas gubernamentales de cada país. Es necesario considerar siempre, que las industrias vigilan los plazos exigidos entre los eventuales tratamientos de higiene sanitaria y los sacrificios del ganado.

Se ha afirmado muchas veces que el uso razonable de los pesticidas en la agricultura o de los aditivos en los alimentos para animales no deja residuos cuantitativa y cualitativamente susceptibles de hacer daño a los consumidores. Numerosos estudios realizados en varios países y a nivel de instancias internacionales demuestran la aplicación de controles sanitarios eficientes, en relación a la calidad de las carnes rojas, listas para ser comercializadas.

Evitar ingerir carnes rojas contaminadas

Algunos especialistas en nutrición afirman que el temor a los químicos en las carnes rojas se debe a que, en algunas ocasiones, han ocurrido contaminaciones bacterianas y virales que han afectado a la población. Y se ha llegado a casos, en los cuales se ha prohibido el sacrificio de ganado en algunas grajas, debido a la existencia de dudas con respecto a la adecuada salubridad de las éstas carnes rojas.

Los mataderos debieron ser aceptados por las autoridades gubernamentales de cada país, en virtud de su óptimo control sanitario y, muchas veces, deben estar equipados para evitar posibles causas de contaminación, después del sacrificio del ganado.

Las carnes rojas son necesarias en las dietas balanceadas

La inclusión en las dietas balanceadas de carnes rojas con el resultado de amplias técnicas productivas, en las cuales se vigila especialmente la calidad de este alimento.

Las buenas condiciones de los productos cárnicos casi no están afectadas por las técnicas actuales y en muchos países se promueve su producción, por sus altos valores nutritivos.

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