A la hora de cocinar, muchas personas deben tomar en consideración la manera más apropiada de preparar los alimentos y procurar que se mantengan muchas de sus propiedades nutritivas, debido a la importancia que tienen para el organismo humano y la necesidad de preservar sus vitaminas y minerales.

Los salteados y guisados, por ejemplo, son métodos de cocción bastante grasos, que incluyen grandes cantidades de condimentos.

En un salteado, el cuerpo graso fundido es el que transmite el calor a los alimentos, delgados o cortados en pequeños trozos; no se agregan líquidos, ni harinas. Se recomienda en empleo de una sartén o de una cacerola antiadhesiva, porque permiten reducir considerablemente las cantidades de grasa de la cocción, las cuales tienen que soportar una temperatura elevada.

En un guisado, la cocción es lenta y se realiza en un recipiente tapado.

No solamente el guisado tiene que ver frecuentemente con carnes grasas, sino además, la cocción exige grandes cantidades de grasa, en los cuales el alimento se cocina a fuego lento por largo tiempo; frecuentemente la salsa de los guisados se espesa con harina y se aromatiza con alcohol, por esto su digestibilidad es relativa.

Los guisados o salteados pueden prepararse con carnes rojas o blancas, además de muchas hortalizas, pero la capacidad positiva de nutrir al organismo sanamente puede reducirse, especialmente al agregarles muchas cantidades de aceite o de sal, además de otros ingredientes que aun cuando mejoran el sabor, le restan cualidades como alimentos saludables.

La frituras y la salud

A pesar de su reputación, la fritura no es el plato culinario más grasoso a la hora de comer; algunos salteados como la mayonesa y aun las adiciones de mantequilla cruda, pueden ser iguales o más grasosas. Las frituras usualmente necesitan una sustancia grasa adaptada, tales como el aceite de girasol o de cacahuete. Normalmente se fríen alimentos con pequeñas o medianas dimensiones, ricos en almidón o proteínas, como las papas o los huevos.

Muchas personas al momento de preparar frituras, consideran los daños que el exceso de grasa ocasiona a la Salud y realizan un escurrimiento del alimento frito, primero por encina del baño de la fritura y luego en un papel absorbente, el cual retira una gran parte del cuerpo graso de la superficie. Es recomendable cambiar el aceite cada vez que fríen los alimentos, su oportuno reemplazo previene daños en la salud, debido a que el calor cambia su composición.

El consumo limitado de las frituras previene enfermedades

Los nutricionistas advierten que, al igual que el guisado o el salteado, la fritura sigue siendo actualmente una preparación que no se debe practicar con demasiada frecuencia, especialmente si se desea seguir una dieta sana; lo ideal es comerlas una o dos veces por semana. Igualmente, este tipo de método de cocción no se debe utilizar en un mismo menú con alimentos grasos.

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