El juego es la actividad específica del niño, que pone en evidencia la fatiga individual en él. Un niño puede mostrar especial interés por los juegos de invención individual, como el dibujo, la pintura, los rompecabezas y los juegos de construcción; mientras otros se inclinan más hacia los juegos de competencia como la rayuela, las carreras de carritos, juegos con bolas o cartas, consolas electrónicas o informáticas. Sin embargo, los padres deben promover el interés por ambos tipos de juegos, debido a su importancia para su desarrollo intelectual y psicológico.

Investigaciones en el área de la psicopedagogía, señalan que los efectos del juego en los niños son muy variados. Un niño afectado por alguna enfermedad se quejará de fatiga, a pesar suyo. Un niño indeciso se cansará muy pronto y se supondrá cansado para aislarse; mientras un niño ansioso irá perdiendo, poco a poco, la atención y quedará fuera del juego y un niño desarrollado nunca se cansa de jugar. Y cuando su cuerpo, agotado, ya no puede seguir jugando, se queda dormido y sueña que sigue jugando.

Alternar las horas de juego y de estudio en los niños

Los psicopedagogos explican que para que el juego pueda cumplir su función de válvula afectiva, hay que dejar a los niños tiempo para jugar. Algunas cifras indican que en algunos países, dos de cada tres niños pasan más de seis horas al día en la escuela y uno de cada seis más de ocho horas por día. A esto se le agregan las tareas escolares para hacer en casa. Por esto es necesario buscar en los horarios de los niños un espacio para el juego, por ahora, la solución es que el niño pueda jugar en la escuela, además de las horas del recreo.

Los maestros y los padres deben aprenden a alternar el juego y el estudio en los chicos; además supervisar que el niño realmente aprenda y, por otra parte, que jueguen de verdad y no sea solo peleas o llantos.

El juego y la creatividad en los niños

Los juegos de competencia permiten establecer en los niños relaciones de predominio y liderazgo, a través de sus grados de creatividad y dinámica. Mientras, algunos juegos individuales como el dibujo son para el niño una actividad de regocijo. Los juegos de construcción son un fuerte estímulo para la creatividad infantil, muchas veces alternada en la alegría de construir y de desarmar el juego, para luego volverlo a comenzar.

En este caso, se motivan el aprendizaje y también la memoria.

Otro aspecto a considerar del juego, es su rasgo libre, deberá ser una acción voluntaria, ningún niño está obligado a jugar. Es una actividad relacionada con la diversión y el sano disfrute de sus participantes, incluso una herramienta de la educación.

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