En la lucha contra las enfermedades infecciosas que atacan el cuerpo humano, los médicos continúan utilizando la penicilina y otros poderosos antibióticos que se han ido descubriendo, gracias a los avances científicos en el campo de la farmacología. Aunque los antibióticos solo sean activos contra las bacterias y no contra los virus, como el de la gripe, constituyen el mayor descubrimiento en materia de medicamentos en la historia de la medicina.

Investigaciones médicas en relación al descubrimiento de los medicamentos en el mundo, revelan que en 1928, fue Alexander Fleming quien descubrió el primer antibiótico: La penicilina.

La historia cuenta que este investigador británico, observó un día, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, que uno de sus cultivos de microbios había sido destruido por un moho que, por casualidad, les había caído encima. Este asombroso hongo desembarcó en Francia con los aliados en 1944, e hizo estragos contra enfermedades consideradas hasta entonces como mortales.

La penicilina y sus derivados

Gracias a los continuos avances farmacéuticos que se han realizado en muchos países industrializados, la penicilina ha tenido muchos descendientes y se le han encontrado numerosos parientes y afines sintéticos.

Algunos son eficaces contra el bacilo de Koch, agente de la tuberculosis, resistente a la penicilina. Mientras otros actúan sobre algún microbio especialmente rebelde, pero ninguno deja de tener sus peligros. No hay que utilizarlos de manera indiscriminada, dado que los microbios, al principio eliminados por la penicilina, se van adaptando poco a poco, y muchos se han vuelto resistentes a uno o varios antibióticos.

Diferentes tipos de antibióticos

Para curar las enfermedades infecciosas, los doctores recetan a sus pacientes las sulfamidas, antibacterianos químicos aparecidos en la década del treinta.

Bajo sus formas más recientes, actualmente se utilizan mucho. Como varios antibióticos, producen a veces alergias y generalmente se debe excluir en individuos con antecedentes alérgicos.

Los fungicidas o antimicóticos son eficaces contra las enfermedades causadas por hongos microscópicos. Es cierto que todos los hongos son benéficos, pero pueden causas principalmente problemas cutáneos, digestivos y respiratorios.

Los antibióticos parasitarios luchan contra los gusanos, como las tenias, áscaris, oxiuros y el paludismo, que es un parásito de la sangre.

La medicina moderna ha permitido el descubrimiento de antibióticos curativos contra los virus, mientras que la prevención de muchas enfermedades virales es posible, gracias a las vacunas, constituyéndose como el arma anti-infecciosa más antigua y poderosa. La vacuna contra la viruela, fue la primera que se descubrió, hace siglos.

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