En el aparato respiratorio se encuentra la pleura, una membrana doble que envuelve los pulmones. Está constituida por dos hojas, las cuales contienen un líquido que asegura el funcionamiento normal de los movimientos pulmonares. Por su valiosa función, la pleura es considerada como una parte esencial del tracto respiratorio.

Cuando los pacientes sufren inflamación de esta membrana, aumenta la cantidad de líquido pleural y, en este caso, el diagnóstico médico indica que hay una pleuresía.

Por otra parte, la caja torácica que encierra los pulmones y el corazón está formada por las costillas y los músculos intercostales, así como por el esternón en la parte delantera y la columna vertebral, situada en el área de atrás. El conjunto se cierra abajo con un gran músculo plano, llamado diafragma.

La función del diafragma en la respiración humana

Por otra parte, el diafragma está insertado en las costillas y las vértebras, formando una bóveda que separa el tórax del abdomen.

Este es el músculo principal de la respiración del cuerpo humano. Cuando el diafragma se contrae, desciende, el volumen pulmonar aumenta y el aire penetra en los pulmones como una especie de fuelles que se abren, a este proceso se le conoce con el nombre de inspiración. Y cuando el diafragma se relaja, vuelve a subir, luego la caja torácica se contrae por elasticidad, los fuelles se cierran y el aire es expulsado: esta es la espiración.

Los estudios científicos relacionados con el aparato respiratorio revelan que ciertamente es posible que el individuo haga inspiraciones y espiraciones a voluntad, por ejemplo, para respirar profundamente a pleno pulmón. Pero, usualmente, la orden inspiratoria llega espontáneamente al diafragma, por medio de un nervio proveniente del bulbo raquídeo, centro nervioso que une en la base del cráneo, la médula espinal con el cerebro.

La espiración natural se debe entonces a la simple elasticidad de la base torácica.

Los investigadores afirman que, bajo este sistema, los pulmones hacen circular, al menos, medio litro de aire en la inspiración y otro tanto durante la espiración, 20 a 25 veces por minuto en reposo. El volumen máximo de aire en una inspiración es de unos dos litros. Para utilizar bien este aire suplementario, no hay que acelerar demasiado su cadencia respiratoria, sino por el contrario, respirar lenta y profundamente.

La necesidad de oxígeno

Muchas personas se preguntan ¿por qué el organismo humano necesita oxígeno? Un ejemplo útil sobre esta necesidad surge a partir de lo que ocurre en la combustión de un fuego, la cual no se puede efectuar sin la presencia de oxígeno. Las células requieren de oxígeno para quemar los glúcidos, los líquidos y los prótidos de los alimentos, así como para hacer funcionar sus microscópicas fábricas.

En esta forma, la ventilación pulmonar asegura la respiración celular que es fundamental para la supervivencia del organismo humano.

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