Para evitar el aumento indiscriminado de madres con muchos hijos, a los cuales no puedan proveerles lo necesario para ayudarlos a crecer saludablemente, en algunos países pobres no se desarrollan campañas de educación sobre la importancia del uso de técnicas anticonceptivas para prevenir embarazos no deseados.

Investigaciones sobre la evolución de la medicina, revelan que antes de la década de los años sesenta, en algunos países existían decretos que legislaban sobre la Salud pública y consideraban castigos de uno a seis meses en prisión y con altas multas a quienes, con fines de propaganda anticonceptiva, hubieran descrito, divulgado u ofrecido revelar procedimientos que sirvieran para evitar el embarazo o hubieran facilitado el empleo de tales procedimientos.

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Gracias a los esfuerzos de la planificación familiar y los grandes movimientos feministas, durante la década del sesenta en Estados Unidos y Canadá se aceptó el uso, por primera vez, del diafragma como método para prevenir embarazos. No obstante, se impusieron ciertas restricciones: los menores debían obtener el consentimiento de sus padres para usarlo. Posteriormente, se ampliaron las leyes y cualquier persona que lo deseara podía acudir a centros de planificación familiar, especializados en la instrucción y difusión de este método.

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Orientación a la mujer fértil durante la consulta ginecológica

Para evitar embarazos no deseados, la mujer en edad reproductiva y que tenga pareja debe acudir a la consulta con el ginecólogo. El doctor prescribirá y controlará en empleo de algún anticonceptivo, de acuerdo a la condición de cada paciente. Cuando la mujer ya está en contracepción oral se deberá controlar regularmente la tasa de colesterol y glicemia, entre otros valores sanguíneos. Existen riesgos de trastornos secundarios relacionados con la ingestión de la píldora.

La necesidad de técnicas de anticoncepción en países pobres

Para detener el aumento de la pobreza, el uso de los métodos anticonceptivos se debe difundir mucho más en las naciones más empobrecidas, para evitar que la mujer traiga al mundo muchos hijos a los cuales no pueda proveerles lo necesario para su subsistencia y controlar el aumento de niños abandonados en las calles, hospitales y escuelas.

La industria farmacéutica de países pobres como Haití, Nicaragua, Honduras, Bolivia, Venezuela, Guatemala, El Salvador y Belice no está desarrollada y los métodos anticonceptivos no están disponibles en las farmacias para las mujeres en edades fértiles. Existen muchas mujeres embarazas, nacen más bebés en condiciones precarias y aumenta la mortalidad infantil.

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