Los baños de calor son un preludio ideal para el descanso, sus valiosos beneficios en el organismo los han hecho muy populares en muchos países. También conocidos como sauna, a través de estos baños de vapor o sudoración se realizan en un recinto cerrado, a altas temperaturas, en una cuarto elaborado con maderas.

En los hammams, también conocidos con el nombre de baños de vapor húmedo de los países musulmanes, el masajista espera que su cliente pase por el baño turco, antes de dar masajes a su cuerpo relajado por el calor.

Luego, se realizan frotaciones enérgicamente para la eliminación de las células muertas acumuladas en la piel.

Los baños de vapor están actualmente muy en boga. Se han vuelto a descubrir sus virtudes, que son sobre todo las del calor, porque aumentan la temperatura del cuerpo, provocan la sudoración, que elimina las toxinas a través de los poros de la piel.

El sauna o baño finlandés está muy difundido en los países escandinavos, donde las familias poseen uno en cada casa y se basan en la alteración de los baños de calor y de agua fría. Mientras, que el hammam hace desprender un calor húmedo y el sauna es un baño seco.

Baños de calor con técnicas alternativas

Los métodos para la aplicación de los baños de calor se inician con una ducha caliente, cuyo efecto consiste en dilatar los poros por vasodilatación. En seguida se penetra en la cabina del propio sauna, cuyas paredes están formadas por un doble espesor de madera, que funciona como un aislante térmico que conserva el calor.

Del sauna se debe salir relajado, tranquilo y revitalizado.

Los baños de calor favorecen la apertura de los poros de la piel, que permiten la eliminación de los residuos. La epidermis cambia, embellece, se aclara y se suaviza.

Por otra parte, el calor seco activa la circulación de la sangre, y lucha eficazmente contra los estados reumáticos. Igualmente, se recomienda el sauna para las personas que sufren de insomnio y para las que padecen de los nervios. En virtud de la sudoración, su práctica puede ocasionar una pérdida de pero que se recupera fácilmente.

Es aconsejable que los baños de calor se realicen de una a dos veces por semana, lo cual representa un ritmo ampliamente suficiente. No es recomendable excederse, pues de lo contrario se sentirá más cansado que relajado.

Recomendaciones para un uso eficiente del sauna

La duración apropiada del sauna es entre 10 y 15 minutos, pudiendo suspenderse si la persona presenta sensación de intranquilidad o angustia por el calor.

Sus beneficios para la Salud son muy amplios y es muy utilizado en las culturas occidentales, de gran interés en las sociedades de países industrializados, donde la gente suele padecer de enfermedades derivadas de agitados estilos de vida y estrés diario.

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