Los avances de la medicina en los países han ocasionado la aparición de una gran variedad de medicamentos disponibles para curar enfermedades neurológicas como la ansiedad, la depresión, la epilepsia, el Parkinson o la esclerosis múltiple. Pero muchas de estas medicinas tienen contraindicaciones en los pacientes, pueden ocasionar fuertes episodios de somnolencia o intolerancia digestiva.

Investigaciones farmacológicas revelan que los remedios para el dolor, que constituye uno de los motivos de queja más antiguos y más considerables, también dependen de la neurología.

Para aliviar el dolor, los medicamentos analgésicos son eficaces. Estos contemplan desde la aspirina, hasta la morfina. Todos estos productos tienen sus indicaciones específicas y con frecuencia sus inconvenientes.

Naciones pobres carecen de medicinas para tratar enfermedades psiquiátricas

Especialistas en medicina afirman que los psiquiatras y los neurólogos recetan a sus pacientes actualmente una gran cantidad de medicamentos disponibles en las farmacias de las naciones desarrolladas, porque en los países en vías de desarrollo muchas de estas medicinas se encuentran a la disposición de los enfermos.

El uso de medicamentos psiquiátricos modernos refleja un enorme avance, en comparación con tiempos antiguos, en los cuales los doctores utilizaban técnicas rudimentarias como la camisa de fuerza y las duchas frías, que eran aplicados a los pacientes con crisis nerviosas o los psicóticos. La camisa de fuerza y las duchas de agua fría eran los únicos tratamientos terapéuticos que se utilizaban en los pacientes psiquiátricos.

Medicamentos somníferos pueden provocar toxicomanías

Infortunadamente, los somníferos, hipnóticos, sedantes, neurolépticos y los tranquilizantes se utilizan mucho fuera de la función que en principio se les había asignado. El uso de estos medicamentos, especialmente en Estados Unidos, se ha convertido en prácticas que favorecen su consumo indiscriminado y se han traducido en verdaderas toxicomanías.

Cuando los médicos psiquiatras recetan tranquilizantes a sus pacientes es porque están enfrentando una fuerte crisis emocional, ocasionada por situaciones graves como: el fallecimiento de un ser querido, el desempleo, un divorcio, un accidente, la ruptura con la pareja, la aparición de una enfermedad grave, la pérdida de una vivienda u otras situaciones que sean difíciles de asimilar y que muchas veces sanan no solamente con medicamentos, sino con psicoterapia y el paso del tiempo.

El uso de medicamentos para dormir regularmente no es totalmente conveniente, porque la obtención de un bienestar ficticio por medios químicos, cuando no existe una patología mental que justifique el tratamiento, no es más conveniente que un sueño natural. El sueño que producen los somníferos están muy lejos de proporcionar el reposo ofrecido por el sueño natural y los tranquilizantes no pueden evitar indefinidamente el enfrentamiento con la realidad.

Sin embargo, existen indicaciones reales para todos estos productos calmantes, al igual que para los antidepresivos. La patología psiquiátrica puede estar, al menos parcialmente ligada a trastornos de la química del cerebro, a los cuales dichos medicamentos pueden ponerles remedio. Todo consiste en saberlos utilizar en el momento oportuno y de acuerdo a las orientaciones médicas.

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