Los quesos de cabra son altamente demandados en los países industrializados, por su calidad y agradable sabor. Su consistencia, forma y pesos son diferentes de una variedad a otra. Sin embargo, el principio de fabricación es idéntico: coagulación con cuajo fresco, luego se le extrae el suero en una tela fina, se coloca en un molde, para luego pasar al proceso de salazón y afinado.

Para que los quesos de cabra tengan buen sabor, es conveniente dejarlos durante bastante tiempo en las bodegas, sin embargo, algunos granjeros consiguen mejorarlos, aún más, pulverizando cultivos seleccionados en la superficie de los quesos, antes de ponerlos en las bodegas.

En algunos países, la cría de cabras es extensa y muchos de los quesos elaborados, a partir de la leche de este animal, se realizan a gran escala. La corteza de los quesos de cabras lecheras es más regular, más espesa y más blanca, en comparación con las cabras de las granjas.

Un buen queso de cabra no debe estar demasiado fermentado, ni demasiado seco. Los aficionados gustan de un queso mullido y de un color razonable.

Los quesos fundidos son una variedad de lácteos, con alta demanda en los mercados mundiales

Los quesos fundidos se fabrican desde el comienzo del siglo XIX y también tienen una gran diversificación. Su éxito no se contradice. Se fabrican a partir de uno solo o de varios tipos de quesos, con mucha frecuencia de pasta prensada y cocida, pero a veces de pasta color verde.

El proceso de fabricación de este alimento fundido, se realiza con quesos sin corteza, cortados, y triturados.

Se les agreda mantequilla, crema, leche en polvo y, a veces, jamón o nueces y luego se calientan con sales de fusión, que favorecen la disolución y el mantenimiento en emulsión de las materias grasas dentro de la pasta, la cual se vierte todavía líquida o se reparte automáticamente en porciones. Los quesos fundidos son, generalmente, consumidos para rebanadas de pan. Muchas veces se presentan en porciones y su crema proviene de un solo queso básico.

La digestibilidad de los quesos

Los quesos de pasta blanda tienen una digestión difícil, porque son fermentados. Mientras, aquellas presentaciones que son consumidas en su punto, presentan una fácil digestión. En cambio, si están demasiado “hechos” pueden contener elementos indigestos. La corteza no se debe eliminar, porque es rica en vitamina B. Lo mismo se puede decir de los quesos de pasta verde y de los quesos de cabra.

Los niños no solamente pueden comer quesos frescos, porque éstos son los menos ricos en elementos nutritivos. La alimentación de los infantes debe incluir quesos fundidos y de pasta prensada, aunque sean los más grasosos. En todos los aspectos de la alimentación, la variedad es la regla.

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