El acné es una afección de la Salud cuyas principales víctimas son los adolescentes y aparece en el rostro, la espalda, hombros y pecho; áreas donde las glándulas sebáceas son más activas. Cuando aparece el acné con un gran volumen de lesiones, algunas inclusive muy dolorosas, siempre es recomendable asistir a la consulta dermatológica para controlarlo.

Los estudios sobre dermatología, indican que una secreción anárquica de sebo es el factor que produce el acné: cuando es demasiado considerable, se inicia con una piel grasosa.

Pero la flora cutánea con frecuencia transforma los lípidos del sebo, y el canal sebáceo se llena de ácidos grasos libres, de sebo y de células muertas. El sebo se oxida: es el “punto negro”, el comedón, una etapa que muchos acnés no superan.

Luego, cuando el orificio se cierra, se forman los micro quistes, punticos blancos minúsculos; finalmente, vienen las pápulas, más anchas, unas pústulas con aspecto de furúnculo, y los nódulos, pequeñas bolas duras. En general, todas estas etapas coexisten en un acné avanzado; revelan las investigaciones en dermatología.

Los expertos señalan que la aparición del acné se debe a que las glándulas sebáceas “se desbordan” bajo la acción de la hormona masculina: la testosterona. Con mucha frecuencia, los jóvenes son víctimas del acné. Pero como las mujeres poseen también una pequeña cantidad de hormona masculina, no están al margen de este trastorno.

La aparición del acné y algunas de sus causas

Por otra parte, algunas investigaciones científicas advierten que el acné también tiene causas genéticas. Sus víctimas no poseen una reserva de testosterona muy considerable, sino glándulas sebáceas más sensibles.

Existen otras causas, a menudo conexas: médicas, climáticas, (calor y humedad), psicológicas (el acné es una forma de somatización) y locales como aplicaciones demasiado secantes que producen una hipersecreción de sebo reaccional, sol que seca los granos o espinillas, pero hace proliferar los microquistes; de ahí las “crisis” de acné después de vacaciones.

Especialistas en dermatología afirman que la alimentación no tiene la importancia que siempre se le ha dado, en relación a la aparición del acné y su aumento.

Como no existe un “régimen dietético especial para el acné”, una alimentación equilibrada, con comidas ingeridas lentamente, en calma, crean un clima favorable, pero no constituyen un tratamiento.

El control dermatológico de las lesiones cutáneas producidas por el acné

Curar el acné no es solamente eliminar lo que se ve en la piel, es hacer desaparecer la profusión de microquistes y luego regularizar el funcionamiento sebáceo. Todos los tratamientos eficaces tienen sus inconvenientes y algunos efectos secundarios, que es necesario prevenir.

Una consulta oportuna con el dermatólogo siempre es necesaria, especialmente en los casos más severos.

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