El oído humano es un órgano de gran importancia para el funcionamiento normal del ser humano, específicamente en el ámbito de la recepción de los sonidos cercanos al entorno del hombre, sin embargo, no es un instrumento tan preciso, ni eficaz, en comparación con el de algunos animales. En efecto, muchos ruidos que no alcanza a percibir, son perfectamente audibles para el perro o el gato, sin mencionar al murciélago, que utiliza sus oídos como un radar.

Algunas investigaciones científicas en torno al funcionamiento del oído, muestran que en el fondo del pabellón de la oreja humana, se abre el conducto auditivo externo, el cual es cerrado por el tímpano (del latín tympanum “tambor”). Esta es una membrana que vibra normalmente al menor sonido, es decir, a la menor vibración del aire.

Las vibraciones se transmiten a una cadena de minúsculos huesos: el martillo, pegado detrás del tímpano, el yunque y el estribo. Estos tres huesecillos están encerrados en una caja ósea de menos de un centímetro cúbico, la caja del tímpano, cuyo conjunto forma el oído medio. Las paredes de la caja contienen alvéolos, las células mastoidianas, abiertas en una prolongación ósea llamada “mastoides”.

Algunas enfermedades del oído

La caja se comunica con la parte posterior de la garganta, a través de un conducto muscular, la trompa de Eustaquio.

Cuando se presenta alguna inflamación, como el catarro o la angina de pecho, y se tapa la trompa de Eustaquio, el tímpano no vibra bien y la audición es deficiente.

La inflamación de la caja se denomina otitis, la cual puede presentarse con o sin acumulación de pus; mientras la extensión a las células matoidianas es la temible mastoiditis.

La propagación de las vibraciones sonoras

Los estudios sobre el funcionamiento del oído también señalan que, en el fondo de la caja del tímpano, el estribo se empotra en una abertura que da a la pared ósea.

Esta pequeña “ventana” comunica con la cóclea, una parte auditiva del oído interno. Este se incrusta en un hueso llamado caracol, debido a su forma.

En este caracol, un líquido encerrado en un tubo membranoso, vibra al unísono con los movimientos del estribo, es decir, de los del tímpano. En el oído externo se encuentran el pabellón y el conducto auditivo. En el oído medio, se ubican el tímpano, el martillo, el yunque y el estribo; mientras en el oído interno están los canales semicirculares, el caracol, el nervio auditivo, el sáculo y el utrículo.

El oído interno posee órganos estrechamente relacionados, pero que no se comunican entre sí. Por ejemplo, el caracol funciona directamente para el aparato auditivo, mientras los canales semicirculares, el sáculo y el utrículo para el aparato vestibular, que controla el equilibrio.

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