Las personas que viven en las grandes urbes, con agitados estilos de vida, son más propensas a padecer las consecuencias negativas que ocasiona el estrés en la Salud. Factores como el tráfico vehicular, las grandes masas de pasajeros de los sistemas de transporte subterráneo, la contaminación atmosférica, el ruido que ocasionan los autos, camiones y motos, conjuntamente con las responsabilidades de los horarios de trabajo o estudios contribuyen a exacerbar el estrés.

Los médicos especialistas consideran que el estrés es causante de diversas enfermedades, que actualmente afectan a mucha gente en distintas naciones. Entre los problemas de salud más comunes, que ocasiona el estrés se encuentran las dolencias cardíacas, estomacales, respiratorias, psiquiátricas, traumatológicas, dermatológicas y otras patologías.

En las grandes ciudades, la población comienza a enfermarse desde edades tempranas.

La población infantil se somete a levantarse demasiado temprano para asistir a la escuela, los jóvenes tienden a estar angustiados por las exigencias académicas, los adultos padecen innumerables enfermedades relacionadas con el trabajo, mientras que la tercera edad sufre los efectos de las patologías normales vinculadas con el envejecimiento.

Congestión de las grandes urbes aumenta el estrés emocional

Los doctores recomiendan a los pacientes tratar de disminuir el estrés de la vida diaria, tales como: el ruido, los transportes colectivos, los embotellamientos, la promiscuidad de las grandes congestiones, el mal aislamiento de las habitaciones modernas, las muchedumbres, la contaminación y el agotamiento profesional; porque todos estos elementos son amenazas para la salud.

Por otra parte, factores como el nerviosismo, la ansiedad y la irritabilidad favorecen la aparición de ataques hipertensivos y de lesiones en el estómago, entre ellas úlceras y gastritis. Naturalmente, para quienes viven en las grandes ciudades, salir de esto no siempre es fácil, pero hay que saber compensar estas horas inevitables con momentos de distensión, tranquilidad y relajación.

Hábitos saludables para controlar el estrés

Las prácticas de relajación se pueden realizar en gimnasios, parques, plazas y montañas durante los fines de semana o tiempos libres e inclusive en casa.

Disciplinas como el yoga, los aeróbicos y la danza son altamente recomendables para quienes padecen de los efectos devastadores que produce el estrés en la salud.

Adicionalmente, una dieta balanceada y el aumento del consumo de agua todos los días ayudan al organismo a estar bien alimentado e hidratado. Los expertos señalan que también es indispensable eliminar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, comidas grasosas y azúcar.

Prohíben además totalmente el tabaquismo.

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