Los ancianos usualmente son víctimas de un descenso del ritmo de vida, debido a factores como la jubilación, la aparición de enfermedades propias de la edad o el distanciamiento de los hijos y nietos, quienes muchas veces abandonan el hogar, sin tomar en cuenta la importancia de mantener en las mejores condiciones a las personas mayores y todo lo que ello implica.

Debido a los años, para muchos abuelos algunas actividades comienzan a ser limitadas, como por ejemplo, atravesar una calle en horas pico de circulación de automóviles, lo cual puede convertirse en un problema insuperable.

Otras actividades también suelen ser un poco complicadas, como subir con suficiente rapidez a un autobús, asegurarse bien de las correas para no caer al frenar bruscamente, sentarse o volver a levantarse rápidamente, son movimientos que para la tercera edad pueden volverse una hazaña. Por todo esto es importante siempre para ellos contar con el apoyo de sus familiares o personas allegadas que lo ayuden.

Los estudios sobre geriatría consideran que muchos de estos motivos son la causa de una sana fatiga para la gente mayor. Pero son los familiares o amigos cercanos quienes deben apoyar a los abuelos a sentirse mejor, a pesar de la limitación de ciertas funciones, porque el entorno de apoyo es fundamental para ayudarlo a desenvolverse, pese a su edad.

El sueño en el anciano

Estudios científicos sobre el ritmo de la vejez, revelan que en forma normal y fisiológica, el número de horas de sueño nocturno usualmente disminuye en los ancianos.

Con frecuencia, ellos no lo saben, no aceptan dormir solo seis horas durante las noches y se preocupan. Pero, afortunadamente, esta disminución se compensa con la reaparición de un tiempo de sueño diurno.

Los médicos geriatras, explican que hay que estimular a las personas de edad para que duerman después del almuerzo y hacer una o dos horas de siesta. Se deberán recetar medicamentos para dormir, solo si a criterio médico es necesario.

Sin embargo, las intervenciones del sueño por medio de hipnóticos, tiene el peligro de trastornar un mecanismo delicado y producir solo a través de medicamentos el valor reparador del sueño nocturno, perdiéndose la capacidad de dormir naturalmente.

El compromiso de los hijos con los abuelos

Sin embargo, pese a todos estos cuidados es muy importante para la familia saber valorar a los ancianos, apoyarlos para que no se afecte su autoestima y motivarlos positivamente.

Los hijos, junto a los nietos deberán compartir habitualmente con los abuelos, para que éstos se mantengan activos desde el punto de vista psicológico. Sencillas actividades de recreación también lo ayudarán a sentirse apreciado en el entorno familiar, a pesar de las limitaciones que pueda tener y aunque éstas representen una responsabilidad para los hijos.

La inclusión social debe considerarse especialmente en los ancianos, siempre adaptadas a sus posibilidades.

No es recomendable apartarlos totalmente de su entorno familiar o propiciar un fuerte distanciamiento solo porque son personas mayores. Una actitud de alejamiento podría desencadenar en otras enfermedades como la depresión o ansiedad y agravar más sus condiciones de Salud. Los abuelos en el hogar, son grandes bendiciones que las familias deben siempre cuidar.

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