Una encuesta médica norteamericana puso en evidencia una correlación importante entre la duración del sueño y la mortalidad por enfermedades coronarias. Según el estudio, las personas que duermen más de diez horas por las noches tienen más incidencia de padecer enfermedades cardíacas, entre las cuales se encuentra la arterioesclerosis.

La investigación se realizó en unos 800 mil sujetos, de los cuales 325 mil eran hombres y 440 mil mujeres.

El estudio demostró que la incidencia de las enfermedades coronarias aumenta con el número de horas de sueño, por lo cual se recomienda vigilar que las personas descansen un promedio de ocho horas por las noches. De acuerdo a las recomendaciones médicas, este es el tiempo ideal de duración del sueño nocturno, una cantidad muy superior a este número de horas o muy inferior deberá ser controlada.

La encuesta también reveló que las personas que declaraban haber dormido más de diez horas por noche, eran afectadas aproximadamente dos veces más por las enfermedades coronarias, que las que no dormían sino siete horas.

Entre las personas que duermen ocho horas por noche, las mujeres de más de 50 años tienen una mortalidad global del 53%, por encima de lo normal. En conjunto, los hombres y las mujeres tienen una mortalidad de 40%, por encima de la población general. Con diez horas de sueño o más, la mortalidad entre las mujeres de más de 70 años aumentó en un 167%, en relación con el promedio. Entre los hombres de 50 a 59 años, llega a 268%.

Sueño y arterioesclerosis

El sueño prolongado puede deberse a la arterioesclerosis, como consecuencia de estenosis (estrechamiento de los vasos capilares). Un efecto secundario de esta estenosis puede ser un empobrecimiento de la circulación, asociado a un riesgo de mayor trombosis cerebral o cardíaca. La trombosis consiste en la formación de coágulos en un vaso sanguíneo.

El estudio también señala que, “en realidad, la mortalidad coronaria no es una consecuencia del hipersueño; es el resultado de la arterioesclerosis”.

Desde el punto de vista estadístico, se observa que los grandes durmientes se encuentran más expuestos a las enfermedades coronarias y cardíacas, mientras la esperanza de vida es más grande entre los pequeños durmientes, que entre los dormilones.

Muy pocas horas de sueño nocturno también afectan el corazón

Otras investigaciones recientes señalan que es necesario seis horas de sueño nocturno como mínimo, para que el corazón se mantenga sano.

Básicamente, la carencia de sueño crónico o pocas horas de sueño de baja calidad pueden propiciar la acumulación de placas grasosas en las arterias, que conducen a la arterioesclerosis. Consecuentemente, las personas pueden estar propensas a padecer de un ataque cardíaco o accidentes cerebrovasculares.

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