El comienzo de las clases es un gran momento para los niños de 4 años, porque se convierte en una etapa de desapego emocional de la madre o el padre que, muchas veces, es difícil de enfrentar para los pequeños. Mientras menos edad tenga el niño, más importante es esta coyuntura para su propia vida social y su integración. Llevar al hijo, entre 4 y 5 años, por primera vez a la escuela es un proceso que debe realizarse gradualmente, para ayudarlo a adaptarse a su nuevo entorno y evitar el rechazo del pequeño hacia la maestra y los compañeros.

Los psicólogos advierten que la adaptación del niño a la escuela debe realizarse lentamente, para evitar traumas en los hijos. Existen algunas fórmulas para que el estrés, que ocasiona el inicio de clases, sea motivo de un proceso de maduración y no la causa de una regresión afectiva.

El ritual de lo nuevo para el niño

Cuando los pequeños comienzan el pre-escolar es necesario estimularlos a realizar actividades compartidas con otros chicos, para ayudarlos en el proceso de socialización. Muchas veces son tan pequeños y tan frágiles que, las maestras, los auxiliares e inclusive los padres tienden a sobreproteger a los niños en la escuela.

Pero, los psicopedagogos advierten sobre la necesidad de dejar al niño que se desenvuelva por sí solo, para que adquiera herramientas que le favorezcan la socialización con los demás compañeros.

Por otra parte, los niños también se entusiasman por la escuela, a partir de la compra de sus útiles escolares. La compra de un nuevo delantal, de un bolso grande y de objetos señalados en la listas de materiales escolares pueden convertirse en instantes fecundos para el niño.

Con frecuencia los padres desean ofrecer a su hijo lo mejor o lo que ellos mismos no pudieron tener a su edad.

Esto puede ser perjudicial, sobre todo cuando se trata de ropa. El mejor atuendo para el niño que comienza la escuela es aquel que le permita no hacerse notar entre sus compañeros, aquel que se aproxime más al uniforme que el reglamento escolar, la moda o el nivel socioeconómico promedio de los escolares imponga a la mayoría.

El rechazo escolar del niño

Los psicólogos infantiles señalan que, las señales de alarma en los niños que evidencian el rechazo a la escuela se pueden observar en su comportamiento.

Por ejemplo, cuando en un niño pequeño existe la persistencia después de la segunda semana de clases, a negarse a dejar al padre o a la madre en la puerta de la escuela con crisis de lágrimas. Si esto ocurre, evidencia que el niño no se ha adaptado aún al entorno escolar y es necesario descubrir las causas.

Los padres deben vigilar otras actitudes que evidencia el rechazo hacia la escuela, especialmente si el niño manifiesta especial interés por llegar a casa después de clases. Esta agitación por regresar al hogar es posible solo si el niño ha estado recogido y asilado en la escuela.

En ocasiones se evidencia un mutismo hostil en el niño, a propósito de los compañeros de escuela, lo cual también evidencia la inadaptación al colegio. Y en otros casos puede ocurrir la repetición cercana de episodios somáticos de aspecto infeccioso o alérgico.

En todos estos casos es conveniente revisar las reacciones del niño y buscar orientaciones psicopedagógicas, para ayudarlo a adaptarse al entorno colegial, de la mejor forma posible, y evitar dificultades en los procesos de aprendizaje y socialización en la escuela.

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