La piel es un órgano que protege externamente a los seres vertebrados, actuando como una barrera protectora, ante el medio en el cual se desenvuelven. Igualmente, tiene funciones sensoriales y contiene terminaciones nerviosas, que actúan como receptores de la presión, el tacto, el dolor o la temperatura.

Estudios científicos señalan que en la conformación del organismo humano, la piel está acompañada y complementada por las uñas, los vellos y el cabello. Ciertamente, los vellos y el cabello no bastan para cubrir y proteger al cuerpo humano del medio ambiente, ni de las inclemencias climatológicas, pero fuera de su función estética ejercen un papel, que consiste en facilitar la cicatrización de quemaduras.

Por su parte, las uñas no sirven sólo para arañar o agarrar, solo muy rara vez, sino para proteger la punta de los dedos y facilitar algunas manipulaciones delicadas. Mientras, la piel protege al cuerpo humano frente a los traumatismos, regula la temperatura corporal, permite la sensación de estímulos dolorosos y agradables, interviene en la síntesis de la vitamina D y permite el mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico del organismo humano.

La protección del organismo humano, por medio de la piel

Sin la piel, diferentes molestias, como el humo, suciedades y microbios invadirían los delicados órganos, que ésta protege; porque no solo es extremadamente resistente, a pesar de lo delgada y flexible, también es impermeable.

Ella da abrigo a células, que son las primeras defensoras del organismo y albergue a microbios “buenos”, que impiden que proliferen los microbios “malos”.

Las investigaciones médicas sobre dermatología señalan que las glándulas sudoríparas, que son las encargadas de producir el sudor, ayudan al organismo a resistir el calor; ya sea proveniente del exterior o de origen interno, que aumenta con los esfuerzos que se realizan por las diferentes actividades físicas.

La piel tiene importantes funciones

En el espesor de la piel se encuentran las terminaciones táctiles, las sensibles al calor y al dolor, cuyo conjunto constituye el sentido del tacto.

La piel conserva los líquidos que impregnan el organismo; sin ella, estos líquidos se escaparían arrastrando consigo las valiosas proteínas: de ahí que una gran quemadura pueda producir la muerte.

Con mucha frecuencia, algunos siguen considerando las diversas coloraciones de la piel como características de valor frente a los hombres. En realidad, ellas están relacionadas con la repartición de una sustancia coloreada, la melanina, dentro de las células cutáneas. Esta repartición también puede variar, bajo el efecto del sol, convirtiéndose en el bronceado.

La piel contribuye a identificar las características individuales de los seres humanos, a partir de elementos como el color, los pliegues y la textura. Las investigaciones dermatológicas señalan que cualquier alteración en su funcionamiento o aspecto, puede tener consecuencias en la Salud física y mental.

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