La realización de actividades deportivas con regularidad trae generalmente una adaptación, y a veces modificaciones, referente a ciertos órganos, metabolismos o funciones. Entre los deportistas de alto nivel, estos fenómenos a veces son importantes e inclusive impresionantes. Los deportes más afectados son el ciclismo en ruta y el esquí de fondo.

Los estudios científicos sobre el impacto del deporte en el organismo humano, revelan que a nivel del aparato cardiovascular es donde se observan las modificaciones más importantes.

La frecuencia cardíaca o pulso logran evolucionar con la práctica del deporte. En efecto, el entrenamiento provoca una reducción de la frecuencia cardíaca en reposo, porque el músculo cardíaco fortificado propulsa una mayor cantidad de sangre. Esta reducción puede llegar a un 15 ó 20% después de tres meses de entrenamiento físico regular.

Al realizar deportes, los investigadores han comprobado que el volumen de eyección sistólica aumenta.

Este indicador se trata del volumen sanguíneo, que el corazón expulsa hacia las arterias en cada contracción. En una persona no deportista, es de 40 a 60 mililitros en reposo y puede llegar a 100 mililitros durante el ejercicio físico. En el deportista entrenado en reposo este volumen sanguíneo ronda los 100 mililitros y durante el esfuerzo llega hasta 160 ó 170.

El corazón del deportista en reposo late más lentamente que el del sedentario, puesto que en cada contracción propulsa más sangre, mientras las necesidades son las mismas.

El rendimiento cardíaco también sufre un cambio sensible frente al esfuerzo. Los atletas se benefician de una mayor cantidad de oxígeno, aportado a los músculos por la sangre y pueden lograr marcas superiores, en comparación con la persona que solo entrena los domingos.

En el deportista entrenado suelen registrarse cambios cardíacos, usualmente el corazón se vuelve más voluminoso, más lento y vigoroso. Pero el aumento del volumen no es constante, depende del tipo de deporte y de la intensidad de la práctica.

La tensión arterial en los deportistas

Los estudios médicos revelan que en los deportistas, la presión arterial también evoluciona. Durante el esfuerzo físico, la presión arterial máxima aumenta. La tensión mínima corresponde a la presión de la sangre en las arterias en la fase de reposo y durante la realización de deportes normalmente debe bajar o, al menos, permanecer estable. Está influenciada por la flexibilidad arterial, que disminuye con la edad. Su elevación es un signo de inadaptación cardiovascular al esfuerzo.

Los cambios en el plano muscular

Por otra parte, las investigaciones sobre medicina del deporte revelan que la circulación periférica muscular aumenta, porque al realizar esfuerzos físicos se producen diferentes adaptaciones vasculares. En el plano muscular, todos los vasos se abren para permitir un aporte de oxígeno más abundante en los músculos que trabajan.

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