El pulso es el número de veces que el corazón logra contraerse con la finalidad de bombear sangre a todo el organismo y, gracias a estas contracciones, funcione correctamente. A nivel científico, es considerado como un verdadero barómetro de la forma física del cuerpo humano y para todo deportista constituye también el medio más sencillo de control del esfuerzo y del entrenamiento.

Algunas investigaciones médicas han demostrado que a cada contracción cardíaca corresponde, con un retardo de una centésimas de segundo solamente, el paso de una onda contráctil que impulsa la sangre hacia todos los órganos.

Esta es una onda periférica, sentida a nivel de las arterias, que constituye el pulso. Esta pulsación arterial, eco fiel de las contracciones del corazón, permite controlar la frecuencia de los latidos cardíacos.

El pulso se puede sentir en dos sitios del cuerpo, donde las arterias son superficiales. El método más corriente es el de colocar el índice en el tercio externo de la cara de la muñeca, un poco por encima de la raíz del pulgar donde late la arteria radial. El pulso también se puede controlar en las carótidas, las temporales o las femorales.

La frecuencia cardíaca y sus variaciones

El pulso varía enormemente durante el día. Especialmente en las horas de sueño se siente más lento. Su aceleración, iniciada al despertar, sigue la curva de las actividades diarias: levantarse, el aseo, el desayuno, entre otros.

Algunos factores como el cansancio, el estrés o la emoción, ciertos productos como el café, té, tabaco, alcohol y medicamentos también pueden elevar el pulso. Igual puede suceder en algunas enfermedades acompañadas de fiebre o simplemente la digestión contribuyen a aumentar su ritmo.

La relación del pulso con el deporte

Siendo el la frecuencia cardíaca el número de contracciones del corazón por minuto, éste aumenta o disminuye de acuerdo a la cantidad de adrenalina que produzca el cuerpo humano y, en el caso, del deporte tiene una alta incidencia por ser uno de los principales emisores de adrenalina.

Cuando los deportistas realizan esfuerzos físicos, el ritmo cardíaco aumenta elevadamente.

De acuerdo a los especialistas, este es un síntoma positivo y es necesario también mantenerlo bajo control.

Los registros del pulso cardíaco varían entre los deportistas y quienes mantienen un estilo de vida sedentario. En general, los deportistas tienen una frecuencia cardíaca en reposo mucho menor. Por otra parte, con la misma intensidad de esfuerzos físicos, los deportistas poseen una frecuencia cardíaca menor e igualmente al mejorar el entrenamiento el ritmo cardíaco comienza a registrarse a niveles inferiores.

Los deportes son siempre muy recomendados para proteger la Salud e incluso para superar algunas dolencias musculares y articulares entre otras, sin embargo una vigilancia cuidadosa del pulso permitirá un mejor control del sistema cardíaco durante el entrenamiento.

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