Los deportistas siempre deben estar asesorados por un entrenador, especialmente en aquellas disciplinas que suponen un elevado esfuerzo físico continuo. Las afecciones cardíacas pueden aparecer, entre ellas se encuentran fallas en los sistemas cardíacos y vasculares, que han dejado lamentablemente muchas víctimas mortales en competencias profesionales.

Investigaciones científicas sobre medicina del deporte revelan que cada individuo tiene su potencia máxima y nunca se debe tratar de superarla. Este es el error que ha ocasionado un gran número de muertes, muchas veces de deportistas famosos, quienes tuvieron un excelente desempeño profesional en el mundo deportivo.

Cuando la exigencia es demasiado violenta, ninguna adaptación suplementaria es posible y todo puede detenerse súbitamente, en este caso ocurre una falla importante del sistema cardiovascular. Adicionalmente, hay que tomar en cuenta que con la edad de las arterias se endurecen, pierden su elasticidad y se vuelven frágiles.

La tensión arterial y los esfuerzos físicos de los deportistas

Con un esfuerzo intenso, la tensión arterial máxima sube enormemente, hasta más de 30 centímetros de mercurio. Bajo el fuerte impulso del flujo sanguíneo, el vaso frágil se puede romper y ocasionar una hemorragia, a menudo cerebral, que en este caso puede tomar la forma de una hemiplejía (parálisis completa o semi completa, que afecta todo o parte de una mitad del cuerpo) o aún la muerte repentina.

Los estudios médicos revelan que, a veces, la afección de una arteria coronaria puede presentarse por medio de una obstaculización que impide el paso de la sangre suficiente para responder a las necesidades del organismo humano, esta condición puede ocasionar un infarto del miocardio. Estos accidentes son temibles, porque ocurren súbitamente y necesitan una reanimación a fondo y urgente, no siempre realizada oportunamente.

Las aneurismas arteriales y el deporte

Las investigaciones también señalan que un tipo particular de accidente es la aparición de una grave malformación, debida a una práctica deportiva.

Se trata básicamente de aneurismas arteriales, que son malformaciones congénitas: la pared de las arterias presenta una especie de hernia, que la fragiliza. La presión del flujo sanguíneo, aumentada en el esfuerzo, puede en cualquier momento romper la pared en este nivel. Este accidente se presenta con frecuencia entre adultos jóvenes (20 a 30 años), cualquiera sea su nivel de práctica. El examen médico de aptitud infortunadamente no permite detectar esas deformaciones.

Rara vez el deporte origina otras patologías de gravedad a nivel cardíaco.

Por el contrario, puede dejar ver algún síndrome latente. Por ejemplo, un sujeto de 30 años que tenga un comienzo de artrosis en la cadera, que haya llevado una vida sedentaria, sentirá fuertes dolores cuando se dedique a realizar trotes durante varias horas por semana. Por este motivo, es necesario un examen médico antes de dedicarse a algún deporte, además de las orientaciones oportunas de entrenadores especializados.

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