Las largas caminatas, junto a la marcha atlética o trote se han convertido en las actividades deportivas favoritas de muchas personas, por su facilidad, ausencia de equipos costosos y la disponibilidad de áreas adaptadas para practicarlas, como parques, plazas, caminerías y montañas. En las grandes urbes, los agitados estilos de vida promovedores de estrés han despertado en interés de mucha gente de caminar con regularidad.

Los expertos afirman que la caminata excluye la competencia, pero implica la longitud y la duración. Recomiendan que para hacer largas marchas o caminatas es necesario evitar el aire contaminado. Una marcha en plena ciudad hace trabajar el corazón, los músculos y los pulmones, pero un aire más puro traerá naturalmente mayor bienestar. La naturaleza parece ser el sitio ideal para realizar marchas agradables y sanas.

Otros consejos para la hora de caminar se relacionan con la ropa y el calzado, para evitar lesiones y mantener la comodidad. Es oportuno utilizar el calzado correcto, especialmente si se desea hacer largas caminatas. Unos zapatos bien adaptados, con tacón de 1,5 a 2 cm evitarán muchos dolores. Es necesario evitar siempre calzados nuevos, pues existe el riesgo de producirse ampollas o inflamaciones tendinosas.

Con respecto a la ropa, siempre dependerá de las condiciones del clima, en tiempos calurosos las ropas ligeras de algodón son necesarias, pero frente a un clima lluvioso y frío las chaquetas, impermeables y gorros no deben faltar.

Caminar con precaución

Con respecto a las contraindicaciones de las caminatas, solamente las personas que sufran de graves anomalías del aparato locomotor, especialmente a nivel de los miembros inferiores, deben evitar las caminadas como deporte.

Mientras, los riesgos son de orden podológico, entre ellas se encuentran: las ampollas, callos y callosidades; rara vez son de orden traumático, como los esguinces.

El trote saludable

Muchas personas inician las caminatas, pero con el interés de incursionar en el trote, el cual exige un mayor dedicación y acondicionamiento físico. El ritmo dependerá de los esfuerzos individuales, pero si la persona es principiante es mejor tomar algunas precauciones.

El propósito de trotar no deberá ser sentir las incomodidades del esfuerzo, por el contrario, si se tienen buenas condiciones físicas, el objetivo es disfrutar su práctica.

Caminar 15 minutos, para luego comenzar a trotar es lo más recomendable, poco a poco el organismo se irá adaptando a las exigencias que supone correr, pero es necesario considerar siempre que los comienzos son lentos. Empezar a trotar bruscamente solo traerá como consecuencia, el abandono temprano de esta actividad y la pérdida de todos sus beneficios para la Salud.

En muchos países, especialmente los desarrollados se han incorporados áreas para caminar y trotar, con la finalidad de promover estos deportes. Los espacios idóneos son siempre convenientes, porque permiten una mayor fluidez de la actividad e invita a los deportistas a sentirse más cómodos y seguros. Una perfecta condición física, antes de comenzar a trotar, es siempre un buen aliado.

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