Muchas personas padecen las consecuencias dañinas del estrés en su organismo, como resultado de los estilos de vida agitados de las grandes urbes, el sedentarismo o una mala alimentación. Sin embargo, mucha gente decide enfrentar este flagelo por medio de técnicas de relajación efectivas, como los masajes, el sauna, la relajación y la talasoterapia, por sus valiosos aportes para la Salud.

Los masajes relajan los músculos proporcionando una tranquilidad psicológica.

Se requiere una habitación tranquila, agradable, caliente. En el plano muscular, el objeto del masaje es el relajamiento, al cual se agrega una mejora de la circulación venosa.

Por otra parte, el sauna es un medio de transpiración, eliminación de toxinas, y de descanso que se practica con frecuencia. Al comienzo, la sesión no debe pasar de 10 minutos. La transpiración abundante se debe compensar con la ingestión considerable de agua, desde la terminación de la primera sesión.

Dos sesiones por semana bastan. Los especialistas advierten que el sauna está prohibido para los ansiosos, hipernerviosos, asmáticos e individuos con problemas cardiovasculares.

La relajación, propiamente dicha, desempeña un papel importante en la forma. Puede ser dirigida: yoga, relajación de grupo con métodos psicológicos. Pero también hay relajación durante una sesión de masaje, después del sauna o solo con la tranquilidad de un sitio confortable.

La talasoterapia

Las curas de talasoterapia que a veces se denominan “prácticas de nueva puesta en forma”, unen las ventajas de la tranquilidad, el alejamiento, el aire marino sin contaminación, una dietética estricta, las actividades físicas controladas, los baños en aguas del mar y los masajes. Las sesiones de talasoterapia comprenden los masajes a chorro, las duchas a chorro, los baños burbujeantes, las duchas submarinas y la fitoterapia marina.

Cambiar de hábitos

Desde la caminata diaria para ir al trabajo, hasta la cura para la puesta en forma, los medios para adquirir una forma física mínima son numerosos y casi siempre simples. Para llegar a este estado, que permite una vida más activa, la regularidad es primordial. Los programas de ejercicios físicos son esenciales, además de no abandonarlos. Un último truco consiste en no dejar para mañana, el comienzo de un programa de ejercicios físicos.

Con cierta frecuencia se oye decir: “el lunes comienzo”, pero esto no es una resolución efectiva.

Para muchas personas el verdadero obstáculo es no poseer la voluntad de superarse y la condición física mínima, fuente de bienestar, siempre se obtiene a precio de mucha voluntad. El interés por una vida sana en las generaciones modernas, parte de la necesidad de mejorar y mantener la salud, especialmente frente a dos enemigos muy comunes: una alimentación alta en grasas y azúcares y el sedentarismo.

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