Las condiciones atmosféricas impactan en algunos deportes y exigen especial vigilancia para ayudar a los competidores a obtener un buen rendimiento y evitar riesgos para la Salud. Algunas reglas especiales deben ser conocidas por quienes practican regularmente estas disciplinas, y su adecuada divulgación y supervisión es responsabilidad de los entrenadores.

Naturalmente, el frío obliga a cubrirse, y los deportistas deben estar atentos a no olvidar algunas zonas del cuerpo humano, como las orejas, las manos y los pies; porque las extremidades son las más sensibles al frío.

Los estudios sobre el impacto del clima en los deportistas demuestran que el sol exige precauciones suplementarias. Es aconsejable evitar la práctica de deportes al medio día, debido a las elevadas temperaturas. El sol es peligroso y es necesario protegerse de sus efectos, con alguna gorra o sombrero y anteojos de sol. También es prudente el uso de ropas amplias, ligeras y de color claro, porque tienen la ventaja de repeler los rayos; además de utilizar cremas solares protectoras de buena calidad. Al finalizar el entrenamiento, las personas deberán colocarse a la sombra, en lugares suficientemente aireados.

El deporte y la protección solar

Por otra parte, las quemaduras de sol a veces originan lesiones cutáneas profundas, por ello es necesario cuidarse de la intensidad de los rayos solares, al trotar en canchas de futbol, correr en pistas de atletismo o nadar durante largos trayectos. Las insolaciones están acompañadas de dolores de cabeza, vómitos y fiebre; las cuales se deben prevenir muy especialmente mediante la rehidratación, porque originan malestares y reacciones febriles, a veces graves.

De acuerdo a algunos estudios científicos, en épocas calientes el ejercicio provoca abundante transpiración: de 0,5 a 1 litro, a veces 2 litros por hora.

En consecuencia, hay que beber mucha agua para evitar la deshidratación, pero evitando las bebidas heladas, que pueden provocar problemas digestivos.

Después de los ejercicios físicos, un entrenamiento o una competencia, con frecuencia las personas quedan empapadas de sudor. Es necesario quitarse las ropas húmedas lo más pronto posible, secarse vigorosamente y ponerse vestimentas secas. De nada sirve cubrirse bien si la ropa está mojada, pues el peligro de resfriarse es el mismo.

La transpiración excesiva no ayuda a adelgazar

Muchas personas realizan actividades deportivas pensando en adelgazar, pero es inútil cubrirse bien para transpirar bastante durante el ejercicio, con la esperanza de perder peso.

Naturalmente, estas personas sudarán mucho, pero solo perderán agua que recuperarán después del ejercicio, porque el organismo necesita esa agua para su equilibrio. La deshidratación produce una disminución de las capacidades físicas para el esfuerzo.

En cuando a los baños, es necesario desconfiar del agua fría, sobre todo, si las personas se han expuesto durante largo tiempo al sol. Nunca se deben sumergir directamente sin haberse humedecido el cuerpo, especialmente la nuca, el abdomen y el pecho.

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