Las competencias deportivas no son apropiadas para todos los que se interesen por realizar actividades físicas y dependerán siempre de las capacidades del organismo humano. Aunque muchas personas se interesen por competir, es necesario considerar la gran preparación previa que se requiere para solo participar en una competencia y especialmente si se desea ganar u ocupar las tres primeras posiciones entre los mejores.

Los especialistas en medicina del deporte explican que, en primer lugar, se distinguen los deportistas de alto nivel, que participan en competencias a escala regional, nacional o internacional, tales como campeonatos mundiales o juegos olímpicos. Su organismo, muy entrenado y sujeto a pruebas y controles médicos regulares, soporta una alta intensidad física. Quienes toman parte en competencias de alto nivel, deben haber aprobado un examen médico previo que pruebe, que no presentan contraindicaciones para la práctica de competencias.

Estos deportistas, entrenados regularmente tres o cuatro veces por semana, toleran bien la intensidad física de las competencias y el estrés que las acompaña.

La segunda categoría agrupa a los deportistas que, afiliados a una federación o una asociación deportiva, practican deportes regularmente y de manera eventual participan en competencias de pequeño nivel. En este caso, las expectativas con respecto a las competencias son menos exigentes y, en ocasiones, solo con tener la oportunidad de participar y adquirir nuevas destrezas en esta área es bastante alentador.

Otras personas, que no participan en las competencias, hacen deporte solo por placer y para obtener un mayor bienestar. Usualmente, son individuos que practican con buen sentido, prudencia, regularidad, mesura y progresividad su deporte preferido. Normalmente, consultan a su médico una vez por año y no corren riesgos haciendo esfuerzos de mediana intensidad. Sin embargo, algunos expertos en medicina del deporte, afirman que este tipo de actividad, que se aproxima más a una diversión física estructurada e integrada en una higiene general, no descarta, un mínimo de competencia. Siempre con un sano interés en medirse a sí mismos o a sus compañeros habituales.

Practicar deportes sin una preparación previa puede afectar la salud

Por último, la tercera categoría está representada por el deportista de los domingos, que se dedica una o dos veces por semana - cuando mucho - a caminar o correr por las rutas o los campos de deporte, creyéndose que tiene suficientes aptitudes físicas idóneas, lo cual no es así, porque no está preparado, ni entrenado. Muchas de estas personas no aprueban los exámenes médicos, sin embargo, tienen el convencimiento de ser deportistas de buen nivel y suelen padecer de dolencias como agujetas, tirones o calambres al día siguiente de haber realizado la actividad deportiva.

Los deportes mal realizados ocasionan enfermedades articulares y musculares

A estas desagradables consecuencias comunes entre quienes entrenan sin preparación física se agregan, a menudo, molestias articulares (esguinces) o musculares como las distensiones o los desgarramientos. Por este motivo es necesario tomar en cuenta las orientaciones médicas para prevenir enfermedades deportivas, a veces un accidente grave puede ocurrir cuando el individuo sin saberlo, tiene una contraindicación médica para la práctica del deporte.

Esta ignorancia, agravada muchas veces por la desmesura y la irregularidad del esfuerzo, le va a hacer correr un riesgo, casi siempre cardiovascular, que desafortunadamente puede culminar en un accidente fatal. En estos casos, la competencia deportiva puede ser peligrosa, si su preparación no es minuciosa.

En cambio, las actividades deportivas bien llevadas, que conjugan el espíritu del juego con las exigencias del esfuerzo físico, tienen repercusiones muy favorables sobre la Salud física y mental.

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