Muchas falsas creencias rodean al deporte y a la Salud, pese a la evolución de la medicina y la ciencia siguen en la mente de muchas personas, algunos de estos mitos es necesario conocerlos y restarles importancia, porque pueden impedir que la gente disfrute los beneficios del deporte, especialmente sus efectos positivos en la salud.

Hago deporte, pero de nada me sirve

Sobre esta creencia, los especialistas en medicina deportiva afirman que es importante saber si la persona lo hace regularmente y de manera suficiente.

Lo más recomendable es hacer ejercicios físicos, por lo menos, diez minutos al día o treinta minutos tres veces por semana, para que progresivamente se noten las mejoras. Pero la gente no debería angustiarse demasiado, porque si los beneficios de la forma física son reales, se manifiestan lentamente.

Además, aun cuando la persona se sienta mejor, los resultados no son directamente cuantificables y, sobre todo, no en los ocho primeros días. No hay que creer en milagros. “sentirse mejor” no quiere decir recuperar la línea y la actividad que se tenía a los 20 años, ni estar definitivamente protegido de cualquier problema de salud.

Cuantos sufrimientos para estar en forma

Algunos médicos advierten que no es necesario sufrir para gozar de los beneficios de estar en forma. De nada sirve estar extenuado. Las actividades físicas deben seguir siendo agradables y suspenderlas cuando se vuelven penosas. Su precio no debe ser más de unas gotas de sudor, cierto cansancio o dolores musculares. Es importante recordar que la regularidad del ejercicio físico es más ventajosa para la forma, que las sesiones ocasionales forzadas y dolorosas.

No dormí nada, mañana me recupero

El sueño no se recupera, ni de acumula de antemano. No es posible adquirir una buena forma física sin sueño suficiente y regular en sus horarios. A nivel de los deportistas profesionales las exigencias para el control de las horas de sueño son mayores de parte de los entrenadores, de allí la importancia de las ocho horas de descanso nocturno.

Voy al sauna para adelgazar

Si la persona persigue este fin, el resultado no puede ser satisfactorio. El objetivo del sauna es eliminar las toxinas, descansar y, sobre todo, transpirar abundantemente. Pero esa agua eliminada se debe recuperar para mantener un buen equilibrio del organismo. Por eso, el sauna nunca ha sido una técnica de adelgazamiento, como tampoco los masajes, aun cuando la relajación y el bienestar procurados por estas prácticas ayuden a recuperar la forma.

La ducha escocesa es necesaria para una buena forma

La ducha caliente y luego fría proporciona una sensación de bienestar, de tonificación a quienes la soportan.

Su interés consiste en provocar una disminución agradable del calibre de los vasos sanguíneos cutáneos, llamado vaso-constricción. Pero la ducha escocesa no es suficiente por sí sola para recuperar la verdadera forma.

Los vendedores de figura esbelta siempre son honestos

Bajo este mito se agrupan a todos los comerciantes que quieren hacer creer a los consumidores que la forma física se puede comprar y adquirir, casi sin esfuerzo. Su publicidad es seductora, utiliza frases como: “Pierda el exceso de peso en 6 sesiones” o “36 movimientos que le ayudarán a lucir mejor”. Es necesario desechar lo milagroso, lo mágico y lo misterioso en torno a perder peso.

Un poco de buen sentido basta para no creer en estas falsas teorías.

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