Muchos especialistas médicos contemporáneos consideran que el sueño es un todo y el despertar no es admitido solo como un estado de vigilia, porque también supone un delicado reflujo de las fuerzas de la noche, ante los poderes del día. Aunque algunas personas, perciben el momento de despertarse por las mañanas como una simple rutina cotidiana, las características de esos minutos matutinos varían con la edad.

Estudios científicos realizados en relación al sueño, demuestran que el despertar es un momento, no siempre agradable, del gran ciclo circadiano. Aun entre las personas que duermen bien, muchas tienen dificultades para despertarse, y solo salen verdaderamente del sueño a una hora avanzada de la mañana.

Los rasgos genéticos influyen en la forma de despertarse

Las formas de despertarse en cada persona son el resultado de un componente hereditario contrariado por las necesidades de la vida. Para ejemplificar, algunos investigadores han analizado también el comportamiento animal, por ejemplo, la lechuza que se queda dormida durante la madrugada, no cancela su cuenta de sueño, cuando suena cualquier alarma en la naturaleza que la pueda incitar a despertarse.

Algunos doctores aconsejan a las personas levantarse apenas puedan y mediante un esfuerzo de voluntad, y meterse bajo una ducha de agua levemente tibia, para luego ir pasando progresivamente al agua fría. Al acondicionar el organismo humano a esta rutina y evitar las siestas, la fatiga y los esfuerzos durante la noche producirán un deseo irresistible de dormir mucho, antes de la hora tardía habitual.

Tal vez, esta reacción del organismo no ocurra durante las primeras noches, pero sí después de algunos días.

La mejor manera de despertarse para las personas ansiosas

Dependiendo de las condiciones fisiológicas y psicológicas, es posible que quienes tengan dificultades para levantarse sean simplemente personas angustiadas, que inconscientemente rehúsen desprenderse de la comodidad del sueño, para enfrentarse a las comodidades de la existencia.

En este caso, la voluntad será impotente, y les será indispensable para recuperar el ánimo y el apetito en el desayuno, demás de modificar radicalmente sus condiciones de vida.

Otros casos requieren combatir la precipitación, un defecto generalizado entre los que duermen demasiado, sin causas patológicas, y saber tomarse el tiempo para iniciar el día con calma.

Algunas investigaciones científicas sobre el sueño revelan que si el adormecimiento es el resultado de un deslizamiento lento y progresivo hacia estados cualitativa y cuantitativamente diferentes de la actividad cerebral, el fenómeno de despertar también se presenta como una especie de “ascensión”, igualmente lenta y progresiva hacia las etapas de la vigilia.

Consideraciones especiales al momento de despertarse por las mañanas deberán tener quienes presenten alguna afección de salud permanente, como los discapacitados o algunos adultos mayores, en cuyo caso el control médico y el apoyo familiar o de personas cercanas es fundamental para el resguardo de la Salud.

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